La patronal pide que los cambios normativos vayan acompañados de recursos y reivindica una educación integral y abierta a todos
Niños jugando en el patio de un colegio concertado
Cerca de 1,2 millones de alumnos y más de 100.000 educadores comienzan estos días el curso 2026-2027 en alguno de los 1.900 centros de Escuelas Católicas. Lo hacen con la mirada puesta mucho más allá del primer día de clase: la caída demográfica, los cambios normativos, la financiación de los centros y los últimos resultados educativos dibujan un curso cargado de interrogantes.
En un comunicado, Escuelas Católicas confía en que la vuelta a las aulas pueda desarrollarse con normalidad, aunque pide a la Administración que las reformas anunciadas no se hagan de espaldas a la realidad económica y organizativa de los centros, especialmente ante dos cambios que pueden modificar de forma importante el mapa educativo: el proyecto de ley de reducción de ratios y el nuevo Real Decreto de requisitos mínimos de los centros.
La propuesta legislativa plantea fijar un máximo de 22 alumnos por aula en Primaria y 25 en Secundaria para los centros sostenidos con fondos públicos. El borrador del Real Decreto, además, prevé reducir también los límites de alumnado en otras etapas, desde Infantil hasta Bachillerato y Formación Profesional.
La patronal reconoce que disminuir el número de estudiantes por clase puede mejorar la atención educativa, pero advierte de que hacerlo sin financiación suficiente puede tener el efecto contrario al deseado.
Los centros, recuerda, fueron diseñados para otras ratios y cualquier adaptación implica costes. A ello se suma una caída demográfica que ya está provocando el cierre de aulas y que obligará, inevitablemente, a reestructurar el sistema.
El aviso es especialmente contundente para la enseñanza privada y concertada: la combinación de ambos factores “puede ser un golpe muy duro” hasta llegar a poner “en duda la viabilidad de muchos centros”. Por eso, la organización reclama que cualquier modificación se haga con “diálogo, planificación y recursos suficientes”.
La preocupación económica no es la única con la que comienza el curso. Y es que Escuelas Católicas ha reaccionado también a los últimos resultados del Informe PISA con una crítica directa a determinadas políticas educativas que, a su juicio, han priorizado la promoción de curso y la obtención de títulos por encima del aprendizaje real.
“Rebajar los niveles de excelencia académica es un grave error y los efectos los estamos viviendo informe tras informe”, advierte. La organización pide por ello mayor autonomía organizativa y pedagógica, más recursos —especialmente especialistas— y un incremento del rigor académico.
Al mismo tiempo, insiste en que medir la educación únicamente a través de los resultados de una prueba internacional sería quedarse a mitad de camino.
Por otro lado, para Escuelas Católicas, una escuela debe enseñar Matemáticas, Lengua o Ciencias, pero también ayudar a un alumno a “desarrollar su personalidad, afrontar las dificultades y construir su propio proyecto de vida”.
GRAFCVA8111. VALENCIA, 12/09/2022.- El curso escolar 2022-2023 se inicia este lunes en la Comunitat Valenciana para 803.860 alumnos de Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional, con 78.659 docentes, 743 más que el año pasado, y para más de 100.000 estudiantes de la Universitat de València, la UPV, la Universidad de Alicante y la UJI de Castelló. En la imagen, el primer día de colegio en el Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) El Grau. EFE/Biel Aliño
Otro de los debates que acompañará al nuevo curso será inevitablemente el de la tecnología. La llegada de la inteligencia artificial a las aulas, señala, obliga a formar tanto a profesores como a alumnos para aprender a convivir con unas herramientas que ya están transformando la manera de estudiar, relacionarse y acceder a la información.
La respuesta pasa, según la organización, por reforzar el pensamiento crítico y el discernimiento ético, de manera que los estudiantes puedan aprovechar las posibilidades de la IA “sin convertirse en usuarios pasivos” de ella.