El Sínodo propone abrir las visitas ad limina a toda la Iglesia local

Los fieles participarían en la elaboración del informe previo, una delegación diocesana podría acompañar al obispo a Roma y una comisión independiente evaluaría periódicamente todo el proceso

El Sínodo propone abrir las visitas ad limina a toda la Iglesia local
Comparte:

Las visitas ad limina podrían dejar de ser un asunto casi exclusivo entre los obispos y la Curia romana. Esa es una de las principales propuestas que recoge el informe final del Grupo de Estudio n. 7 del Sínodo, publicado este martes por disposición de León XIV.



El documento plantea una revisión profunda de estas visitas, que los obispos realizan periódicamente a Roma para encontrarse con el Papa y los dicasterios vaticanos, con el objetivo de convertirlas en un proceso mucho más sinodal, participativo y transparente.

La idea central es que la preparación de la visita no recaiga únicamente en el obispo, sino que implique a toda la Iglesia local. De esta manera, el informe propone que el prelado convoque a su pueblo para que participe de manera corresponsable en la elaboración de la relación previa que se envía a la Santa Sede antes del viaje.

Una delegación diocesana en Roma

El cambio no terminaría en la fase de preparación, ya que el Grupo de Estudio considera “deseable” que una representación diocesana acompañe al obispo durante la visita ad limina, especialmente entre quienes hayan participado previamente en el proceso de discernimiento local.

La propuesta busca que la visita refleje mejor “toda la realidad eclesial” de cada territorio y no se limite a una conversación entre responsables institucionales.

También se plantea que las Conferencias Episcopales preparen conjuntamente estas visitas con las conferencias de superiores mayores, de manera que la vida religiosa tenga también voz en el diálogo con Roma.

Una apuesta que encaja con la idea de “corresponsabilidad diferenciada” que el Sínodo quiere trasladar a las relaciones entre obispos, religiosos, fieles y Santa Sede. “No hay misión sin una conversión de las relaciones”, resume el secretario general del Sínodo, el cardenal Mario Grech.

Un diálogo “no unidireccional”

El informe propone además revisar la propia dinámica de los encuentros en Roma, ya que la visita debería vivirse como un “intercambio de dones”, con un diálogo “sincero, cordial y no unidireccional” entre los obispos y los organismos de la Santa Sede.

El objetivo sería que el encuentro no se limite a informar sobre los problemas de una diócesis, sino que permita compartir también sus riquezas, necesidades y buenas prácticas.

Por eso se recomienda dividir a los obispos en pequeños grupos, dedicar más tiempo a las visitas y cuidar especialmente su dimensión espiritual.

La intención es que la ad limina deje de estar centrada únicamente en la administración interna y sirva también para evaluar hasta qué punto las estructuras, los procesos de decisión y las relaciones eclesiales están favoreciendo realmente la misión.

Visita_ad_limina Scaled

Visita ad limina. Foto: Vatican Media

Volver de Roma y rendir cuentas

El informe propone además que las instituciones de la Curia elaboren y transmitan un informe de la visita a las Conferencias Episcopales y que, una vez de regreso, el propio obispo rinda cuentas ante su Iglesia local junto a los fieles que le hayan acompañado.

Los organismos de participación y las oficinas diocesanas tendrían después la tarea de discernir qué pasos concretos deben ponerse en marcha. Todo el proceso quedaría sometido periódicamente a la evaluación de una “comisión eclesiástica independiente”.

El Vaticano ha subrayado, por último, que “no se trata de decisiones ya tomadas”, ya que los textos recogen las propuestas entregadas al Papa y serán ahora los dicasterios competentes, junto a la Secretaría General del Sínodo, quienes deberán convertirlas en medidas operativas que posteriormente se someterán a la decisión de León XIV.

Noticias relacionadas