El estallido se registra al celebrar las vísperas de la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Luz, en el municipio de Temascalcingo, Estado de México
Foto: Parroquia Nuestra Señora de la Luz en Santa María Canchesdá
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) lamentó la muerte de once personas por una explosión de pirotecnia, ocurrida al celebrar las vísperas de la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Luz, en la parroquia de Santa María Canchesdá, municipio de Temascalcingo, Estado de México.
El estallido -dejó heridas a 82 personas, entre ellas los sacerdotes Fernando Chávez y Javier Sánchez, quienes están “fuera de peligro”- se registró el 5 de septiembre en una bodega contigua a la parroquia, en la que se guarda el material de pirotecnia; ese lugar también quedó dañado por la explosión.
Por ello, la CEM expresó su tristeza y pidió unirse “en oración y solidaridad con las familias de las personas que perdieron la vida y con quienes resultaron heridos a causa de la explosión de material pirotécnico”.
Asimismo, manifestó su afecto y cercanía al obispo de Atlacomulco, Adolfo Miguel Castaño Fonseca, así como a la comunidad de esa diócesis en cuyo territorio ocurrió la explosión.
En las redes sociales diocesanas, el obispo Castaño también externó su “profundo pesar y consternación” ante el “lamentable accidente… quiero expresar mi cercanía, solidaridad y profundo pésame a las familias de quienes han fallecido, así como a sus seres queridos”.
“Que santa María, Nuestra Señora de la Luz, patrona de nuestra comunidad, acompañe con su maternal intercesión a las familias que lloran la pérdida de sus seres queridos y alcance para todos la fortaleza necesaria en estos momentos difíciles”, añadió el obispo.
En el comunicado de la CEM, los obispos aseveraron que si bien la “pirotecnia y los fuegos artificiales forman parte, en muchos lugares, de estas celebraciones… esta tragedia nos recuerda que debemos vivir nuestras fiestas con alegría, pero también con responsabilidad y prudencia“.
En ese sentido, afirmaron que “la vida y la integridad de las personas deben estar siempre por encima de cualquier tradición o celebración”, por lo que se dirigieron a “nuestras comunidades, parroquias, familias y a quienes organizan las fiestas patronales“.
Los exhortaron a extremar “todas las medidas de prevención y seguridad en el almacenamiento, traslado, preparación y uso de pirotecnia”; además de “cumplir rigurosamente con todas las disposiciones de las autoridades correspondientes”.
Apuntaron a la necesidad de “fortalecer una cultura de prevención y cuidado en nuestras comunidades, para que nuestras fiestas patronales sean siempre espacios de encuentro, fraternidad, fe y esperanza”.