Triunfo de la AfD en Sajonia, Alemania. Foto: EFE
Por primera vez desde la caída del nazismo, la ultraderecha está a punto de gobernar un estado en Alemania. Se trata de Sajonia-Anhalt, perteneciente al antiguo bloque oriental. Tras las elecciones del domingo 6 de septiembre, Alternativa para Alemania (AfD) roza la mayoría absoluta, con un 43,8% de los votos. A falta de solo tres diputados tras obtener 39, lo más seguro es que pacte con el BSW, fuerza nacionalista de izquierdas con cinco representantes.
Una encuesta a pie de urna ara ARD confirmó que los ultras fueron apoyados por el 61% de los votantes que se consideran clase trabajadora o, llamativamente, por el 38% de los pensionistas. A nivel de género, la AfD aglutinó al 51% de los hombres y al 40% de las mujeres.
Por franjas de edad, la formación de Siegmund consiguió un 42% de apoyos entre los electores de entre 16 y 24 años; un 44% entre los de 25 y 34 o un 53% entre los de 35 y 44. Este mismo porcentaje se mantuvo entre los de 45 y 59, para descender al 47% entre los de 60 y 69. Solo entre los mayores de 70 años la cifra bajó al 32%.
A nivel religioso, KNA constató que el 47% de las “personas sin afiliación religiosa” votaron a la AfD. Un porcentaje que descendió con los cristianos, alcanzando un peso de un 33% entre los protestantes y de un 32% entre los católicos. Con todo, estamos ante un bloque de fieles en ambas confesiones más que significativo.
Y más al comprobar la reacción crítica de las Iglesias cristianas del país, que publicaron un potente comunicado conjunto firmado por el presidente de la Conferencia Episcopal, Heiner Wilmer; la presidenta del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania, Kirsten Fehrs; y el presidente del Grupo de Trabajo de las Iglesias Cristianas en Alemania, Christopher Easthill.
En él, no escondieron su “preocupación”, ante todo por la salud de “la convivencia y el entendimiento mutuo de las personas”. Consternados al sentir que “el orden básico de la libertad y la democracia” pueden estar en riesgo, aseguraron que seguirán “de manera crítica” todas sus decisiones: “No miraremos hacia otro lado ni guardaremos silencio cuando se viole la dignidad humana, se ponga en juego nuestra democracia o se vacíe el Estado de Derecho”.
Conscientes, eso sí, de que este resultado electoral “muestra cuán grande es la insatisfacción y la pérdida de confianza” de la población sajona, recalcan que “esto debe tomarse en serio”.
Pero, lejos de rendirse, insistieron en que “juntos seguiremos trabajando por una sociedad que se mantiene unida”, en una responsabilidad conjunta “ante Dios y ante las personas”.