Triunfo de la AfD en Sajonia, Alemania. Foto: EFE
Por primera vez desde la caída del nazismo, la ultraderecha está a punto de gobernar un estado en Alemania. Se trata de Sajonia-Anhalt, perteneciente al antiguo bloque oriental. Tras las elecciones de ayer, domingo 6 de septiembre, Alternativa para Alemania (AfD) roza la mayoría absoluta, con un 43,8% de los votos.
El partido, encabezado a nivel local por Ulrich Siegmund, ha arrollado al resto de fuerzas, quedando, con 39 escaños, a solo tres de alcanzar un Gobierno en solitario. El descalabro para los demás es tal que el siguiente partido, el CDU (del canciller Friedrich Merz), tiene 15 diputados. A falta de negociaciones, se cree que la AfD pactará con el BSW, fuerza nacionalista de izquierdas con cinco representantes, y asumirá el poder.
Ante esta situación, las Iglesias cristianas del país han publicado un significativo comunicado conjunto. Firman el mismo el presidente de la Conferencia Episcopal, Heiner Wilmer; la presidenta del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania, Kirsten Fehrs; y el presidente del Grupo de Trabajo de las Iglesias Cristianas en Alemania, Christopher Easthill.
Como manifiestan los tres representantes eclesiales, reconocen que sus “graves temores”, que ya habían manifestado antes de las elecciones, “se han hecho realidad”. Eso sí, siempre desde un principio clave: “El resultado debe aceptarse”.
Con todo, no esconden su “preocupación”, que “se centra ante todo en la convivencia y el entendimiento mutuo de las personas en Sajonia-Anhalt, así como, en particular, en el respeto a la dignidad humana otorgada por Dios, que corresponde incondicionalmente a cada uno”.
Consternados al sentir que “el orden básico de la libertad y la democracia” pueden estar comprometidos, “exigimos a los ganadores de las elecciones que respeten sin restricciones la Constitución estatal y la Ley Fundamental”.
Eso debe traducirse en un compromiso sin ambages por el que “preserven la dignidad de todas las personas independientemente de su origen, religión, estilo de vida, logros o posición”.
Desde la advertencia clara de que seguirán “de manera crítica” todas sus decisiones, los líderes eclesiales recalcan que “no miraremos hacia otro lado ni guardaremos silencio cuando se viole la dignidad humana, se ponga en juego nuestra democracia o se vacíe el Estado de Derecho”.
Y es que tienen claro que la ultraderecha seguirá un patrón que generará víctimas, pues “siempre se trata de personas que se ven presionadas, amenazadas o excluidas”. Por tanto, “seguiremos apoyando todo lo que sostiene a nuestra democracia y contribuyendo a la cohesión de la sociedad”.
Puesto que “se necesitan ante todo lugares de encuentro, de diálogo y de entendimiento”, ante tal reto esencial y urgente, “las iglesias también pueden ser lugares importantes de encuentro”.
Al fin y al cabo, estamos ante comunidades vivas y presentes de un modo real y concreto en “la vida cotidiana”. Ahí, en ese día a día en el que se hornean los procesos sociales profundos, los líderes cristianos saben del gran peso que tiene “lo que mantiene unido a este país semana tras semana”.
Conscientes, eso sí, de que este resultado electoral “muestra cuán grande es la insatisfacción y la pérdida de confianza” de la población sajona, recalcan que “esto debe tomarse en serio”.
Lo que, por otro lado, tampoco puede hacer olvidar otra realidad: “Sigue siendo inalterable cuántas cientos de miles de personas en Sajonia-Anhalt y en todo el país se cuidan mutuamente día a día, asumen responsabilidades y sostienen nuestro bien común”.
Por ello, “queremos seguir haciendo visible y fortaleciendo su confianza, su disposición a ayudar y su compromiso. Juntos seguiremos trabajando por una sociedad que se mantiene unida”, en una responsabilidad conjunta “ante Dios y ante las personas”.