Las víctimas de persecución religiosa a menudo pasan desapercibidas ante la mirada pública, un hecho que ha sido duramente criticado por un organismo especializado de Viena. El Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos en Europa (OIDAC Europe) denuncia que, incluso en casos ocurridos dentro de Europa, el conocimiento de estos crímenes suele limitarse a las fronteras nacionales del país donde ocurren.
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Preocupaciones clave
Anja Tang, directora de OIDAC, señala que mientras otras causas de derechos humanos logran movilizar a grandes sectores de la sociedad, las víctimas de violencia religiosa deben luchar para que se escuche su voz. A esto se suma la indiferencia mediática que hay en Europa. Como ejemplo, Tang recuerda el caso de Ashur Sarnaya, un cristiano iraquí que había huido del Estado Islámico y que fue asesinado a puñaladas en Lyon (Francia) en septiembre de 2025 mientras hablaba en directo sobre su fe en TikTok. A pesar de la tragedia, su nombre es prácticamente desconocido fuera de Francia y el suceso fue mayoritariamente ignorado por los grandes medios seculares.
El observatorio también exige mayor atención para las niñas de minorías religiosas en Pakistán. El informe ‘Stolen Girls’ (niñas robadas) de la organización Jubilee Campaign documentó 210 casos de secuestros, conversiones forzadas al islam y matrimonios forzados (a menudo con hombres mucho mayores) de niñas cristianas entre 2019 y 2025. Las familias de estas menores intentan buscar protección a través de las autoridades, generalmente sin éxito.
En el marco del Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Basados en la Religión o las Creencias (22 de agosto), OIDAC subraya que esta fecha debe servir como una llamada de atención para recordar a quienes sufren lejos de las cámaras, según recoge el portal katholisch.de.
Paralelamente, figuras como el comisionado para la libertad religiosa, Thomas Rachel, y el obispo Bertram Meier han advertido sobre el aumento mundial de la violencia por motivos religiosos, instando a proteger a las personas de diferentes creencias y a actuar con firmeza contra la radicalización.


