“No podemos permitir que la emergencia por el terremoto pase a un segundo plano”, fue el llamado que Héctor Fabio Henao, delegado de las relaciones Iglesia- Estado de la Conferencia de obispos de Colombia, hizo en entrevista con Noticias Caracol.
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El sacerdote recordó que en estos días de emergencia, cuando se han activado otras como los incendios en Tolima, la solidaridad y fraternidad mueven al pueblo como “lo hemos visto”.
“Hemos visto la sociedad que se ha movido, y desde muchos horizontes, nosotros en la Iglesia, por ejemplo, con los bancos de alimentos hemos recibido muchísimas donaciones y se está movilizando todo esto hacia la zonas más afectadas”, señaló.
Reiteró que se debe seguir acompañando a los más vulnerables: niños y ancianos, mediante la dictación de alimentos y, por supuesto, seguir brindando los “primeros auxilios espirituales”, porque hay muchas familias, personas afectadas emocionalmente.
Niveles de atención
Henao repasó el trabajo que ha venido desarrollando la Iglesia en las regiones. Se refirió a un primer nivel que es el acompañamiento: “los sacerdotes, los obispos, religiosas han salido todos masivamente desde el primer momento a estar con la comunidad”.
Se trata de tocar las llagas de quienes más sufren y sanarlas con la escucha “pensando muchísimo en los más necesitados”. Luego entra otro nivel: la atención espiritual.
Al respecto, mencionó las misas campales, la visita que hizo el cardenal Luis José Rueda a varias zonas afectadas, en definitiva, explicó que el papel de la Iglesia es “recomponer el tejido social y familiar, ayudar a mantener la solidaridad”.
Henao habló de un tercer nivel relacionado con la atención humanitaria de la Iglesia a través de su red Cáritas, especialmente con las poblaciones más vulnerables.
“Somos todos una familia afectada”
El sacerdote envió un mensaje a quienes lo han perdido todo: “la esperanza no niega el dolor, el sufrimiento, las dificultades”, pero “nos ayuda a atravesarlos, nos ayuda a pasar esos momentos dolorosos con una mirada distinta”.
Pidió mantener la mirada en Dios y mantener la confianza que de esta “vamos a salir adelante” al tiempo que les envió un abrazo espiritual y de oración, recordándoles que “no están solos”.
Asimismo reafirmó el compromiso de la Iglesia de seguir al lado de quienes más sufren esta tragedia. Pidió a todos mantener la solidaridad, porque “es la familia colombiana, es la familia humana la que está afectada”.
“No un grupo de personas, no una región, no unos departamentos; somos la familia colombiana los que estamos sufriendo, y aquí tenemos que colocarnos todos en el plan de salir adelante”, finalizó.
