El Gobierno constituye un comité nacional e impulsa la construcción de un museo y un pueblo para peregrinos con un presupuesto de 100 millones de dólares
Con la mirada puesta en el año 2030, Jordania ha comenzado oficialmente los preparativos para celebrar el segundo milenario del bautismo de Jesús en el río Jordán. El recién creado comité nacional encargado de la organización sostuvo su primera reunión oficial el pasado lunes 10 de agosto bajo la presidencia del primer ministro jordano, Jafar Hassan.
El encuentro sirvió para definir las líneas maestras del calendario de actividades y coordinar la estrategia de difusión a nivel internacional, según relata el periódico francés La Croix.
La iniciativa nació del Consejo de Líderes Religiosos de Jordania y se anunció públicamente en enero de 2026, durante la misa anual de conmemoración celebrada en Betania más allá del Jordán, el enclave arqueológico donde la tradición sitúa el bautismo de Jesucristo a manos de Juan el Bautista.
El comité organizador reúne a varios ministros del Gobierno, representantes institucionales y líderes de las principales confesiones cristianas del país, entre las que se encuentran la iglesia ortodoxa, la católica latina, la anglicana y la evangélica.
Durante la sesión constitutiva, el primer ministro Jafar Hassan resaltó la trascendencia del evento: “La conmemoración del segundo milenario del bautismo de Cristo refleja el prestigio histórico y religioso de Jordania, así como su papel como destino mundial para el peregrinaje cristiano”.
Hassan enfatizó asimismo el compromiso del reino hachemita con la promoción de valores como la coexistencia, el respeto mutuo, la fraternidad humana y la paz.
A pesar de que el 90 % de la población de Jordania profesa el islam, el país reconoce y promueve activamente el papel de su comunidad cristiana local, preservando y poniendo en valor su patrimonio histórico.
Las excavaciones arqueológicas emprendidas en el sitio a partir de 1990 sacaron a la luz cimientos de antiguas iglesias, capillas y piscinas bautismales, confirmando que la zona fue un destacado centro de peregrinación durante la Antigüedad. Este relevante valor arqueológico e histórico motivó que la Unesco declarara el recinto Patrimonio Mundial de la Humanidad en 2015.
Según explica la arqueóloga e historiadora Sophie Cluzan, especialista en Oriente Medio, Jordania aborda esta conmemoración con autenticidad, dado que el cristianismo forma parte de su identidad territorial histórica. Para la investigadora, la iniciativa permite a los cristianos de todo el mundo –y especialmente de Occidente– reencontrarse de manera tangible con el patrimonio material de los orígenes de la fe cristiana.
Atendiendo a las directrices del rey Abdalá II para modernizar las infraestructuras del lugar sagrado, las autoridades jordanas prevén la ejecución de diversos proyectos clave en los terrenos adyacentes, entre los que destacan:
Para llevar a cabo estas obras y la logística asociada, el Gobierno jordano ha anunciado un plan de inversión de 100 millones de dólares (aproximadamente 87 millones de euros), con la meta de atrapar la atención de cerca de un millón de visitantes cristianos durante las celebraciones de 2030.
Analistas destacan que este despliegue cultural y turístico no solo reforzará la economía nacional, sino que contribuirá a consolidar las alianzas internacionales de Jordania y a consolidar su posición como enclave de estabilidad y paz en medio del complejo panorama regional de Oriente Medio.