La población de Taybeh, la última localidad íntegramente cristiana de Cisjordania –identificada bíblicamente como Efraím–, atraviesa momentos críticos marcados por recurrentes incursiones y agresiones por parte de colonos israelíes. El párroco latino de la parroquia del Cristo Redentor, el sacerdote Bashar Fawadleh, ha lanzado un angustioso grito de alarma tras los últimos incidentes registrados, advirtiendo sobre el riesgo real de que esta histórica comunidad termine por ser expulsada de sus tierras. “¡No olviden Taybeh! Taybeh no debe desaparecer en el silencio”, ha suplicado el sacerdote en una entrevista a los medios del Vaticano.
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Acoso sistemático
El detonante de las últimas denuncias se remonta a la ocupación arbitraria de una vivienda familiar. “La casa de la que han oído hablar acababa de ser preparada para ser habitada. Pero desde hace varios días, dos colonos han entrado en ella en repetidas ocasiones”, explicó Fawadleh. Según detalló el presbítero, los asaltantes “introdujeron un rebaño de ovejas dentro del terreno, hasta los alrededores de la casa” y “cortaron la valla” para instalar tiendas de campaña.
Para el religioso, estas acciones forman parte de un patrón coordinado: “No se trata de un episodio aislado, sino de una estrategia de acoso destinada a crear un clima de miedo y a empujar a las familias palestinas a abandonar sus tierras”. Pese a que los propietarios no sufrieron daños físicos, el párroco enfatizó el impacto psicológico del suceso: “Tanto física como psicológicamente, es una prueba muy dura. Imagínese: usted prepara la casa de su familia y después descubre que unos desconocidos han entrado libremente en ella”.
El sacerdote advirtió de que los actos de intimidación se extienden por toda la zona periférica del municipio. “Prenden fuego a los terrenos vacíos, como siempre. La última vez, incendiaron una montaña al sureste de Taybeh”, denunció, señalando que la población se enfrenta diariamente a “incursiones y ataques contra propiedades privadas, a la destrucción de tierras agrícolas, al cierre de carreteras y a restricciones de circulación, así como a una presión constante”.
Sensación de abandono
Ante el deterioro de la seguridad, los habitantes de Taybeh manifiestan una profunda desprotección. “¡Sí! Nos sentimos olvidados, nos sentimos solos”, reconoció Fawadleh. A su juicio, las herramientas jurídicas locales resultan insuficientes: “Existen recursos legales, pero lamentablemente son muy limitados y rara vez eficaces. Por eso, la presencia y la presión de la comunidad internacional son hoy esenciales. Necesitamos una protección concreta para los civiles y una verdadera voluntad política para que cesen estas violencias”.
En su llamamiento, el párroco hizo una petición directa al papa León XIV para que interceda ante las autoridades y los organismos internacionales: “Quisiera pedir al papa León XIV que haga algo por este último pueblo cristiano de Cisjordania, para que cesen los ataques de los colonos y dejen de ocupar nuestras tierras. Queremos vivir en paz, con justicia y dignidad”.
Primera línea de defensa en Tierra Santa
Pese a la tensión reinante, las distintas confesiones religiosas presentes en el municipio –latinos, ortodoxos, melquitas y greco-católicos— se mantienen unidas. “La Iglesia acompaña a las familias, apoya a los más vulnerables, fortalece la solidaridad entre los habitantes y continúa defendiendo la dignidad de cada persona”, aseguró Fawadleh.
El sacerdote enmarcó la relevancia histórica y espiritual de la villa de cara a los preparativos del Jubileo de 2033: “Taybeh es la primera línea de defensa del cristianismo aquí, en Tierra Santa. Jesús eligió estar en Taybeh antes de su pasión, su muerte y su resurrección”. Por todo ello, reiteró la urgencia de mantener vivo el arraigo de la población local: “La primera comunidad cristiana de esta tierra no debe desaparecer en el silencio. Juntos podemos preservar este testimonio vivo de la fe”.
