El pontífice dedicó su catequesis al significado del año litúrgico, recordando que el domingo es su núcleo fundamental y rezó por los fallecidos en el terremoto de Colombia
León XIV en la audiencia general. Foto: EFE
El papa León XIV ha hecho un llamamiento este miércoles para que la sociedad busque fórmulas que permitan compatibilizar el descanso y la fe con las obligaciones laborales. Durante la audiencia general, celebrada esta mañana en la Basílica de San Pedro, el pontífice ha reflexionado sobre el valor del domingo y la importancia vital de asistir a misa, dirigiendo un mensaje especial a aquellos cuyas jornadas laborales les impiden participar con normalidad.
“Exhorto a todos a buscar las mejores condiciones para que sea posible participar en la Santa Misa también a quienes los domingos no tienen la posibilidad de abstenerse del trabajo”, afirmó el Papa, subrayando la necesidad de que la comunidad cristiana y el entorno laboral faciliten este derecho.
Además, el Papa aprovechó la ocasión para mostrar su “cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que sufrieron los efectos del reciente terremoto que causó numerosas víctimas y heridos, así como grandes daños materiales” en Colombia. León XIV prometió sus oraciones por los fallecidos, sus familias “y todos los que han sido golpeados por esta tragedia”. También ofreció su “gratitud a cuantos trabajan en las labores de rescate y de asistencia a los damnificados”.
En su sexta catequesis dedicada a la constitución ‘Sacrosanctum Concilium’, uno de los documentos principales del Concilio Vaticano II, León XIV explicó que el domingo es el “fundamento y núcleo” de todo el año litúrgico. Es el “día de fiesta primordial”, en el que se conmemora la resurrección de Cristo.
Para el Papa, la santificación de este día pasa ineludiblemente por la celebración de la Eucaristía en comunidad. En este sentido, advirtió contra la sustitución de la asistencia física por los medios digitales, recordando que la asamblea cristiana “no es sustituible por una presencia únicamente virtual” ni debe ser “una reunión meramente pasiva”. La participación debe ser activa, congregando a los fieles para “dar gracias a Dios” de manera visible.
Para que el público general comprendiera el sentido del “año litúrgico” –el ciclo de festividades que marca el calendario de la Iglesia–, el Papa recurrió a las enseñanzas de sus predecesores, citando a Pío XII y a Juan Pablo II. León XIV aclaró que este calendario no es simplemente una conmemoración histórica.
“No se trata de una fría e inerte representación de hechos del pasado, ni de una simple evocación de realidades de otros tiempos”, explicó el pontífice. Por el contrario, es Cristo mismo quien sigue actuando en el presente. “El año litúrgico, por tanto, debe entenderse como una constante actualización de la obra de la salvación, que Cristo realiza en la historia”, añadió.
El Papa detalló cómo, a partir del domingo -entendido como una “Pascua semanal”-, la Iglesia fue desarrollando todo el calendario de celebraciones. Desde la gran fiesta anual de la Pascua y sus cincuenta días hasta Pentecostés, pasando por la Cuaresma, el ciclo de Navidad y las festividades dedicadas a la Virgen María y a los santos.
A través de este ciclo, concluyó León XIV, la Iglesia despliega una verdadera “pedagogía de la historia de la salvación”, guiando a las personas desde la espera hasta la esperanza en el futuro. Por este motivo, el pontífice recordó que vivir con conciencia este calendario no es una mera formalidad, sino “el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acción pastoral”.