Carlos Garfías Merlos muere a los 75 años; destaca su labor pastoral, dedicada desde hacía una década, en la construcción de la paz en México
Carlos Garfias Merlos. Foto: Arquidiócesis de Morelia
El arzobispo emérito de Morelia, Carlos Garfías Merlos, murió a los 75 años este 6 de agosto; destaca su labor pastoral, dedicada desde hacía una década, en la construcción de la paz en México.
La noticia fue informada por la Conferencia del Episcopado Mexicano en un comunicado, en el que dijo: “Rogamos a nuestro Señor Jesucristo que lo reciba en su Reino y recompense con la vida eterna su fecundo ministerio y su generosa entrega pastoral al servicio del Evangelio”.
El Episcopado hizo un llamado a “los fieles a elevar sus oraciones por su eterno descanso y expresamos nuestras más sentidas condolencias a sus familiares y amigos, además del presbiterio y fieles de la Arquidiócesis de Morelia”.
El obispo Garfias nació el 1 de enero de 1951, en Tuxpan, Michoacán; fue ordenado sacerdote el 23 de noviembre de 1975, en la Iglesia Catedral de Morelia; cursó Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario de Morelia; asimismo, obtuvo la Maestría y Doctorado en Psicoterapia y Espiritualidad.
El 24 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Ciudad Altamirano por el papa san Juan Pablo II; su ordenación episcopal fue el 25 de julio del mismo año; el 8 de julio de 2003, el mismo Pontífice lo trasladó a la Diócesis de Nezahualcóyotl, de la cual tomó posesión el 2 de agosto del mismo año.
El 7 de junio de 2010, el papa Benedicto XVI, lo nombró arzobispo de Acapulco y el 5 de noviembre del 2016, el papa Francisco lo designó arzobispo de Morelia, donde tomó posesión de la arquidiócesis el 17 de enero de 2017.
En la última década de su labor pastoral destaca su preocupación por la construcción de la paz en México; de hecho, en julio de 2025 impartió un taller de construcción de paz, dirigido a sacerdotes y laicos, en la Universidad Pontificia de México.
En declaraciones sobre el tema de la paz, el arzobispo exhortaba: “favorezcamos y encontremos caminos para construir la unidad y la paz, fomentando el diálogo y el respeto con los grupos diversos que tanto por la cuestión religiosa, social o política son contestatarios o antagónicos”.
“Hemos encomendado a Dios el impulso como el desarrollo de Michoacán y de nuestra patria por caminos de justicia y de paz, orando y pidiendo a Dios para seguir buscando el bien común, promover el orden, la justicia, la equidad, la solidaridad y la paz”, manifestaba Garfias.