Cono Sur

El Nuncio Apostólico llamó a la Iglesia argentina a “levantarse y no tener miedo”

| 07/08/2026 - 00:02

Michael Banach transmitió la cercanía del papa León XIV y destacó su deseo de trabajar en comunión con los obispos argentinos





En la Catedral de Buenos Aires, el flamante nuncio apostólico en el país, Michael W. Banach presidió la Eucaristía en la que se celebró la fiesta de la Transfiguración del Señor. Con esta celebración, se le dio la bienvenida e inicia su misión pastoral, en representación del Santo Padre, en la Argentina.



En primer lugar, agradeció la invitación del arzobispo porteño Jorge Ignacio García Cuerva, y saludó al arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, a los obispos del país, sacerdotes, religiosos, religiosas, representantes del Gobierno, miembros del Cuerpo Diplomático y a los fieles presentes.

¡Dios los ama!

En Nuncio comentó que en junio se había encontrado con el papa León XIV quien le confió dos mensajes: “¡Dios los ama!” y “¡El Papa León también los ama!”. Agregó que el Santo Padre aseguró su cercanía espiritual y paternal, sus oraciones y su deseo de que crezcan en la fe, especialmente en la confianza en el amor, el perdón y la misericordia de Dios. El gesto más concreto de su proximidad es la futura visita papal, prevista para noviembre.

Aseguró que deseaba celebrar esta Misa, después de haber presentado las cartas credenciales al presidente Javier Milei el viernes pasado. “Vengo entre ustedes como representante del Papa, pero también como hermano en Cristo y en el episcopado. Mi gran deseo es trabajar con ustedes, en espíritu de comunión, para fortalecer los vínculos entre el Santo Padre y la Iglesia católica en Argentina”, indicó.

Se refirió a su lema episcopal, tomado de la Constitución pastoral Gaudium et Spes, “con humanidad y caridad”. Especificó que estos dos valores permitan progresar y crecer juntos en la realidad viva y hermosa de la Iglesia católica.

El Nuncio Apostólico encabezó la misa de bienvenida en la Catedral de Buenos Aires

No tengan miedo

Luego centró su reflexión sobre el Evangelio en el que Jesús lleva a Pedro, Juan y Santiago a un monte elevado, donde su rostro resplandece, sus vestiduras se vuelven blancas y aparecen Moisés y Elías. Cuestionó, entonces, la idea habitual de la Transfiguración como una experiencia de plenitud en la cima de la montaña, un momento perfecto que se desea conservar para siempre.

Señaló que Pedro quiere retener esa experiencia cuando propone construir tres carpas, pero que, ante la nube luminosa, la voz divina y el temor de los discípulos. “Supera su entendimiento; no logran encontrarle sentido. Es algo tan grande, tan abrumador, que los envuelve por completo y los hace caer al suelo. Y están aterrados”. Cree que la verdadera experiencia podría encontrarse en las palabras de Jesús: “Levántense, no tengan miedo”.

Banach vinculó este llamado con las situaciones de cambio, incertidumbre y desborde que atraviesan las personas y la Iglesia: “A veces deseamos ese cambio, y otras veces no. A veces nos esforzamos mucho por lograrlo y nos sentimos decepcionados cuando no sucede. Y, en ocasiones, sentimos que la vida nos trae cambios que nunca quisimos ni pedimos”. El arzobispo animó a quienes se sienten postrados o atemorizados a levantarse y afrontar el futuro con confianza.

Finalmente, recordó que hace 81 años se lanzó la primera bomba atómica sobre Hiroshima, donde unas 80 mil personas murieron al instante y decenas de miles fallecieron posteriormente por la radiación. Ante la imagen de la ciudad que “resplandecía como el sol”, invitó a no olvidar el sufrimiento provocado por las guerras y los conflictos que actualmente destruyen vidas y comunidades, particularmente en la tierra donde Jesús vivió. “Levantarme y no vivir con miedo: esa es la experiencia de estar en la cima de la montaña que yo deseo”, concluyó, antes de preguntar a los presentes: “¿Y vos?”.

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