La Archidiócesis de Madrid decreta la suspensión de las Hijas del Amor Misericordioso después de intentar reconducir a la asociación
Las Hijas del Amor Misericordioso -HAM-
Cierre total. Sin más prórrogas. El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, ha decretado la supresión de las Hijas del Amor Misericordioso, conocidas como las HAM, cuando se cumple un año de que las interviniera tras dar verosimilitud a acusaciones de abusos estructurales de poder, conciencia y sexuales.
Así se puede leer en el comunicado hecho público hoy por la Archidiócesis de Madrid, que remite al canon 320 §2 del Código de Derecho Canónico, para justificar esta disolución.
En la nota se explica que la decisión se ha adoptado “tras un prolongado y doloroso proceso de discernimiento eclesial” y como fruto de “diversas denuncias relativas a hechos de especial gravedad que afectaban a la superiora de la asociación”. De hecho, el texto comparte de poco han servido “las medidas de acompañamiento, apoyo y gobierno pastoral” adoptadas en estos doce meses y se constata “la inviabilidad de la continuidad de la asociación en las condiciones requeridas”.
La Archidiócesis de la capital española detalla que estas acusaciones motivaron “la intervención del del Tribunal de la Rota en España y del Dicasterio para la Doctrina de la Fe”. Es más, añade que a medida que el proceso avanzaba se tramitaron “nuevas denuncias contra el funcionamiento de la asociación que fueron objeto de valoración”.
De esta manera, el purpurado respalda la propuesta que lanzó el Tribunal de la Rota en el informe que el propio Cobo encargó. Tras elaborar un exhaustivo informe con más de mil folios de documentación y testimonios, los jueces corroboraron la verosimilitud de los abusos y así como de otras prácticas que se alejan de la fe católica y recomendaron al cardenal cerrar de inmediato la institución. “El arzobispo de Madrid consideró oportuno conceder un tiempo prudencial con el fin de favorecer un proceso de renovación y verificar la posibilidad de reconducir la situación”, se apunta en el comunicado de hoy.
O lo que es lo mismo, después de doce meses intentando reconducir al grupo, la gravedad de lo que sucede en su seno es tal que la única vía es decretar el final. Dicho de otra manera, la Iglesia no ve ni carisma ni discipulado acorde con la doctrina católica. Eso sí, desde la Archidiócesis de Madrid se aclara en el comunicado de hoy que “las personas que han formado parte de esta asociación continúan perteneciendo plenamente a la Iglesia católica y reitera su disponibilidad para acompañarlas pastoralmente, en la medida en que libremente lo deseen, ofreciendo cercanía, acogida y apoyo en sus procesos personales y en la vivencia de su fe a través de los cauces ordinarios”.
Lo cierto es que el 28 de julio de 2025, la Archidiócesis de Madrid daba a conocer la expulsión de esta realidad eclesial de su superiora general, María Milagrosa Pérez Caballero, conocida coloquialmente como Marimí. Se trataba de una medida temporal hacia esta sevillana de 59 años, a la que se sumaba el nombramiento de una comisaria extraordinaria para tutelarlas: Pilar Arroyo, hermana de la Caridad de Santa Ana. Su encargo pasaba por ejercer de superiora, reestructurar el gobierno, el plan de formación, la vida comunitaria, el acompañamiento espiritual, además de revisar estatutos, reglamentos y la gestión económica.
Además, Cobo prohibía admitir nuevas vocaciones y frenar en seco los procesos formativos de postulantes y novicias de primer año. De la misma manera, se limitaba toda actividad pastoral pública de las consagradas.
Fundadas en 1983 por el jesuita fallecido Antonio Mansilla, el cardenal Antonio María Rouco Varela las aprobó en 2007 como una asociación pública de fieles que aspiraba a ser congregación religiosa, esto es, a ser monjas. Sin embargo, este objetivo nunca llegó a término. Si en sus orígenes apenas eran quince, han crecido exponencialmente en apenas dos décadas. Hoy son cerca de 120 consagradas, la mayoría jóvenes, presentes en las diócesis de Madrid, Toledo y Sevilla, a las que hay que sumar a unos 400 laicos que las respaldan. Junto a ellos se encuentra la rama masculina, los Hermanos del Amor Misericordioso, presentes en dos parroquias de la Diócesis de Getafe.
Su popularidad se disparó a partir de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011 y lograron hacerse un hueco en el universo de la evangelización virtual a través de sus consejos morales en YouTube llamados ‘Diosidencias’. En algunos foros eclesiales y episcopales se las presentaba como un referente de regeneración católica.
El tirón de estas mujeres con uniforme de falda larga y chaleco negro, camisa blanca y sin toca, se explicaría, según el relato de las víctimas a ‘Vida Nueva’, por un estructurado sistema de captación a través de sus actividades pastorales, fundamentalmente a través de los retiros Emaús y Effetá y las tandas de ejercicios espirituales. Con una omnipresencia del demonio en sus discursos, la explotación de lo emocional, una práctica condenada esta primavera por los obispos españoles, haría el resto. Entre las iniciativas algo más que cuestionadas de las que se servirían, se encuentran exorcismos ilícitos, descansos en el Espíritu, misas de sanación, el llamado don de profecías… Quienes han escapado del grupo aseguran haber padecido un “control carente de libertad, anulación del sentido crítico y aislamiento familiar”, lo que minaría los principios básicos en materia de discernimiento, acompañamiento y formación vocacional.
El cerrojazo definitivo de Cobo llega después de un intento frustrado de reestructurar la asociación en este último año por las resistencias a la comisaria pontificia, con un gobierno en la sombra de Marimí, tal y como relatan quienes conocen de cerca el caso. Antes de dar este paso, tal y como adelantó esta revista, el cardenal solicitó el pasado junio a las responsables de las HAM que expusieran el porqué de sus resistencias.
Según ha podido confirmar ‘Vida Nueva’, Cobo cuenta con el respaldo de la Santa Sede, a través de una comunicación fluida tanto con el Dicasterio para la Vida Consagrada como con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Además, el equipo del cardenal habría medido “milimétricamente” cada uno de los pasos que se están dando, sabedores de que a lo largo de este año el entorno HAM se habría blindado desde el punto de vista jurídico para enfrentarse a una decisión de estas características tanto desde el punto de vista civil como canónico.
Una de las principales preocupaciones del Arzobispado de Madrid y de las familias de las jóvenes que todavía forman parte de las HAM es cómo rescatar a aquellas que siguen convencidas del ‘mesianismo’ de Marimí. Los padres y las madres de estas consagradas temen que no regresen a casa, sino que conformen una comunidad clandestina y, por tanto, cismática, al margen de la Iglesia. Desde el equipo de Cobo no pueden enviar a su casa a mujeres que, siendo jóvenes, ya son mayores de edad.
A lo largo de este año las HAM no han hecho ningún pronunciamiento público alguno. Sí se manifestaron por ellas una plataforma de laicos que negaron la mayor sobre los abusos de los que se acuda al grupo. “Rechazamos, al mismo tiempo, aquellas versiones que presentan la vida comunitaria como un entorno sectario, restrictivo o manipulador”, señalaron en un comunicado publicado el pasado agosto.