El arzobispo de Santiago de Chile reflexiona sobre su experiencia en el reciente encuentro cardenalicio
Cardenal Fernando Chomalí (Chile)
Desde Roma, el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile, compartió una reflexión personal de la experiencia vivida en el reciente Consistorio convocado por el papa León XIV y realizado el 26 y 27 de junio recién pasado.
La inicia con un testimonio conmovedor: “Con claridad y sin ambigüedades, el Papa nos dijo durante el consistorio de junio en la Ciudad del Vaticano: «Necesito su apoyo: fuerte, explícito y público. Necesito sentirme sostenido por ustedes como por hermanos»”.
“Sus palabras conmueven y nos dejan una lección muy importante, continua Chomali. Su condición de Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo se engrandece al reconocer que es en comunión con los demás cardenales como podrá conducir la barca de Pedro. Lejos de él apelar al poder que le confiere ser el Papa; lejos de él querer tener siervos que lo escuchen y obedezcan. El Papa quiere colaboradores, hermanos en la fe que compartan la tarea más fundamental de la Iglesia: evangelizar.”
“Por ello, nos recordó con fuerza que la Iglesia no hace misiones; la Iglesia es, por naturaleza, misionera. Allí está el corazón de la vida eclesial y en torno a esa convicción giró el consistorio”, afirma Chomali.
Señala las preguntas que surgen desde el profundo cambio cultural que vive el mundo, “magistralmente descrito en la encíclica ‘Magnifica humanitas’, donde, a propósito de la presencia de la inteligencia artificial en todos los ámbitos de la vida pública y privada, el Papa quiere volver a los fundamentos de toda sociedad que pretenda ser auténticamente humana”.
“Para ello, sigue el arzobispo, vuelve una y otra vez a la esencia de la antropología cristiana: el ser humano creado a imagen y semejanza de Dios. Y vuelve también al fundamento mismo de por qué la Iglesia se interesa por todo lo que acontece en el mundo: porque Jesucristo, el Verbo de Dios, se hizo carne y habita en medio de nosotros. Por lo tanto, todo lo que le acontece al ser humano le importa a la Iglesia, en cuanto presencia de Jesucristo en el mundo, su Cuerpo animado por el Espíritu Santo”.
Chomali comparte una descripción íntima del ambiente interno: “El consistorio es, ante todo, un espacio de oración. Cada día comenzábamos celebrando la Eucaristía y todas las reuniones se iniciaban con una oración. Es también un espacio de reflexión serena sobre las alegrías y las penas de la humanidad. Todo ello en el contexto de un encuentro donde confluyen cardenales de los cinco continentes, con historias muy diversas, pero todos marcados por la vocación sacerdotal y por una lectura del mundo desde Jesucristo”.
Fernando Chomali, cardenal arzobispo de Santiago de Chile. Foto: Archivo Vida Nueva
El cardenal agrega que “obviamente, en este ambiente marcado por la oración aparece una y otra vez el dolor que provoca la guerra, el daño que significa la concentración del poder en manos de unos pocos en detrimento de la inmensa mayoría de la población que anhela la paz. También es recurrente el drama de la pobreza, que pareciera no encontrar solución pronta. Y, ante ello, aparece siempre la respuesta de la Iglesia, presente con el brazo de la oración y con el brazo de la acción social para aliviar el sufrimiento del pobre y del desvalido”.
“Las lecciones para nuestra propia realidad son claras, reflexiona Chomali: la tarea evangelizadora se realiza como comunidad. Todos estamos llamados a poner lo mejor de nosotros mismos para que el anuncio sea creíble. Toda fractura al interior de la Iglesia debilita el mensaje y se convierte en fuente de distanciamiento para muchas personas”.
El cardenal finaliza su reflexión compartida diciendo que “así como el Papa es fuente de unidad en la Iglesia universal, le pido a Dios que me regale la gracia de ser fuente de unidad en la Iglesia de Santiago”. Para ello, repito las mismas palabras de León XIV: “Necesito su apoyo: fuerte, explícito y público. Necesito sentirme sostenido por ustedes como por hermanos”.