Jóvenes protagonizaron el proyecto ‘Prevención de la violencia y protección de jóvenes’, implementado en siete diócesis de México, seis de Honduras y dos de Guatemala, durante seis años, el cual “impulsó procesos de formación y acompañamiento juvenil en contextos de vulnerabilidad y violencia”.
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El programa de la Dimensión de Fe y Compromiso Social de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS) y Cáritas Mexicana contó con la colaboración y asesoramiento de Cáritas Alemania y el financiamiento del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania.
Recientemente, la Iglesia en México informó los resultados del proyecto que formó 125 ‘artesanos de paz’ y registró 4,930 participaciones en procesos de acompañamiento.
El proyecto en diferentes diócesis de México, Guatemala y Honduras
Su implementación se llevó a cabo de 2021 a 2026 en la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, así como en las diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Zamora, Chilpancingo-Chilapa, San Juan de los Lagos, Ciudad Juárez y Córdoba.
De igual modo, en Honduras en los municipios de Puerto Cortés, Tela, Progreso, Choloma, Villanueva y San Pedro Sula de 2021 a 2026, así como en Guatemala, en los departamentos de Suchitepéquez y Retalhuleu de 2021 a 2023.
De acuerdo con Cáritas Mexicana, en la primera fase del proyecto de 2021 a 2023, se llevaron a cabo procesos de formación, contando con herramientas como ‘Cantando a los leones’, ‘Círculos de paz’ y ‘Vida y economía social y solidaria’; además de jornadas, retiros, campamentos, foros y brigadas comunitarias.
Participantes del programa ‘Prevención de la violencia y protección de jóvenes’. Foto: Cáritas Mexicana
Juventudes capaces de participar en la transformación de sus territorios
En la segunda fase, de 2024 a 2026, se dio continuidad al proceso en las diócesis de San Juan de los Lagos, Chilpancingo-Chilapa, Zamora, San Cristóbal de Las Casas y Tuxtla, con énfasis en el bienestar psicosocial y la resiliencia, así como en su formación, empleo y participación comunitaria.
Otras herramientas utilizadas en el proceso fueron ‘Laboratorios juveniles’, ‘Círculos de paz’, ‘cartografía social’, “árboles de problemas y soluciones y análisis FODA, con el propósito de que las propias juventudes identificaran las situaciones que afectan a sus comunidades y participaran en las alternativas”.
“El proyecto colocó en el centro a las juventudes como actores del presente, capaces de participar en la transformación de sus territorios mediante el voluntariado, la organización comunitaria y la incidencia social”.
Procesos de prevención de la violencia y acompañamiento juvenil
La CEPS y Cáritas Mexicana señalaron que la experiencia a través del referido programa “reafirma la importancia de escuchar a las juventudes, reconocer sus capacidades y acompañarlas desde sus propios territorios”.
Si bien, el proyecto concluye, deja “una base de herramientas metodológicas, experiencias y aprendizajes sistematizados que podrán ser compartidos con otras diócesis y organizaciones interesadas en fortalecer procesos de prevención de la violencia y acompañamiento juvenil”.
La construcción de paz, señalaron, “es un trabajo artesanal: comienza en las personas, se fortalece en las familias y toma forma en las comunidades cuando existen voluntad, participación y redes capaces de sostenerla”.
