Vaticano

León XIV “apoya” y “alienta” la “conversión sinodal de la Iglesia”

| 26/06/2026 - 18:34

El Papa ha recibido a puerta cerrada a los responsables de los organismos continentales, reunidos en Roma para preparar la fase de implementación del Sínodo camino de las asambleas de 2027 y 2028





León XIV ha mostrado su “apoyo” y “aliento” a la fase de implementación del Sínodo y a la “conversión sinodal de la Iglesia”. Así lo ha expresado el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, al término del encuentro que el Papa ha mantenido a puerta cerrada con los responsables de los organismos continentales y los coordinadores de los equipos sinodales.



“El encuentro con el Santo Padre ha sido para los participantes un fuerte signo de apoyo y de aliento para continuar su labor en favor de la conversión sinodal de la Iglesia”, ha señalado Grech al concluir la reunión.

La audiencia con León XIV ha coronado tres días de trabajo, celebrados en Roma del 23 al 25 de junio, en los que han participado representantes de América Latina, África, Asia, Europa, Oceanía, Oriente Medio y América del Norte. En el encuentro han estado presentes los responsables de organismos como el CELAM, SECAM, FABC, CCEE y FCBCO, acompañados por los coordinadores de los equipos sinodales continentales. El objetivo ha sido trabajar juntos sobre la nueva fase del proceso sinodal, a la luz del documento Hacia las Asambleas 2027-2028.

Un proceso nuevo

Los trabajos comenzaron el martes 23 de junio con la intervención del cardenal Grech, que hizo un breve balance del camino recorrido hasta ahora y recordó el carácter único del actual proceso sinodal.

El secretario general del Sínodo subrayó que ya “son numerosas las iniciativas desarrolladas por las Iglesias locales para implicar a los fieles: escuelas de sinodalidad, propuestas de formación, simposios, congresos y procesos de escucha y discernimiento”.

Durante los días siguientes, los participantes se dedicaron a la escucha y al discernimiento en este “nuevo” tiempo sinodal. La fase de implementación, que sitúa en el centro el Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, no se ha planteado como una copia del proceso preasambleario.

Se trata, según se ha señalado durante la reunión, de “un proceso nuevo, nunca experimentado hasta ahora”, en el que las comunidades locales están llamadas a traducir, desde su propio contexto, las recomendaciones del documento sinodal.

De acontecimiento puntual a dimensión permanente

Una parte de los trabajos estuvo dedicada a escuchar los principales avances en la implementación del Documento Final del Sínodo en los distintos continentes. Los participantes compartieron experiencias significativas, dificultades, cuestiones abiertas y prioridades pastorales.

De ese intercambio ha emergido la imagen de una Iglesia “creativa y en movimiento”, que siente especialmente la necesidad de formación, de avanzar en una espiritualidad sinodal y de profundizar en la inculturación del estilo sinodal.

A pesar de la diversidad de contextos sociales, culturales y eclesiales, las Iglesias locales están trabajando para transformar la sinodalidad: de un acontecimiento puntual a una dimensión permanente de la vida de la Iglesia.

El camino, sin embargo, no está exento de obstáculos. Las dificultades económicas, estructurales y de personal, junto a la geografía de algunos territorios, la inestabilidad política o la pobreza, hacen más arduo el proceso. Pero, según se ha constatado en Roma, no lo detienen.

Cuatro etapas hacia 2028

El padre Giacomo Costa, consultor de la Secretaría General del Sínodo, presentó el documento que marca el camino hacia la Asamblea eclesial de octubre de 2028. El itinerario se articula en cuatro etapas progresivas.

La primera será “hacer memoria”, durante el primer semestre de 2027, con asambleas de evaluación en diócesis y eparquías, llamadas a releer la experiencia de implementación del Documento Final.

La segunda etapa será “interpretar”, en el segundo semestre de 2027, con las asambleas de las conferencias episcopales, nacionales o regionales. Después llegará el momento de “orientar”, durante el primer cuatrimestre de 2028, con las asambleas continentales, de las que saldrá un informe de perspectiva.

Finalmente, la cuarta etapa será “celebrar”, también en 2028, con la Asamblea eclesial de toda la Iglesia, reunida en el Vaticano con el Santo Padre.

Acompañar, no supervisar

La hermana Nathalie Becquart animó posteriormente el tiempo de trabajo dedicado al papel de los organismos continentales de la Iglesia católica y de sus equipos sinodales en el proceso y en las asambleas diocesanas, eparquiales y nacionales.

También intervino Thierry Bonaventura, responsable de comunicación de la Secretaría General del Sínodo, que presentó el papel de la comunicación en esta nueva fase. Los participantes recalcaron que su tarea es, ante todo, de “acompañamiento” y no de “supervisión”. Se trata de promover formas de intercambio de dones entre las Iglesias locales, en espíritu de subsidiariedad.

Asimismo, insistieron en que las asambleas —desde las de las Iglesias locales hasta la Asamblea eclesial de 2028— no son un punto final en el camino de conversión sinodal emprendido por la Iglesia. Constituyen, más bien, un tiempo de celebración y discernimiento para comprender cómo continuar.

El cardenal Mario Grech en el retiro previo a la II Sesión del Sínodo de la Sinodalidad. Foto: Vatican Media

Asambleas continentales

Antes del encuentro final con León XIV, los participantes dedicaron la tercera jornada de trabajo a las asambleas continentales y a su relación con la Asamblea eclesial de 2028.

Los organismos continentales, junto con sus equipos, ya están trabajando no solo en la organización de sus respectivas asambleas, sino también en todo el proceso de preparación de los representantes que participarán en ellas. Actualmente se están estudiando distintas modalidades de asamblea, todas ellas con un mismo objetivo: permitir la participación del mayor número posible de fieles.

Con el respaldo expresado por León XIV, la fase de implementación del Sínodo queda así planteada como un paso decisivo para que la sinodalidad no permanezca como un método extraordinario, sino que se convierta en una forma estable de ser Iglesia.

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