“No salgas fuera de ti, vuelve a ti mismo: la verdad habita en el hombre interior”, recomendó el Papa en una nueva visita dentro de Italia
El papa León XIV en Pavía. Foto: EFE
Esta tarde, el papa León XIV ha realizado una visita pastoral en la ciudad de Pavía, protagonizando una intensa agenda a partir de las 15:30 h. Tras finalizar una visita al Centro Nacional de Adroterapia Oncológica, el pontífice se centró en el legado espiritual de San Agustín y en el encuentro directo con los ciudadanos.
A las 15:45 h., el Papa llegó al convento de los Padres Agustinos, donde fue recibido por el Prior General, Joseph L. Farrell, junto a otras autoridades de la orden. Durante esta parada, el Papa mantuvo un breve encuentro con la comunidad agustiniana. Posteriormente, en el claustro, dedicó un momento a saludar a los obispos de Lombardía y a algunos colaboradores presentes.
Esta comunidad atiende la Basílica de San Pietro in Ciel d’Oro donde se veneran los restos de san Agustín. El Papa animó a los presentes a no dejarse vencer por el desánimo ante los retos de la secularización y las dificultades modernas para transmitir la fe. Por ello, les propuso adoptar una mirada de fe profunda y, utilizando la metáfora de las “piedras vivas”, insiste en la necesidad fundamental de construir y estar unidos a Cristo como piedra angular.
El pontífice reconoció el cansancio y el riesgo de dispersión interior que pueden sufrir sacerdotes y religiosos por las múltiples tareas, instándolos a volver siempre al centro espiritual de su vocación. “Para no desanimarse hace falta una mirada animada por el espíritu de la fe, que ayude a leer la realidad de forma más profunda respecto a lo que aparece a primera vista…”, señaló.
Destacando la figura y el pensamiento de san Agustín, hizo un firme llamado a la interioridad humana como remedio y antídoto a la fragmentación y la dispersión superficial de la vida diaria. “No salgas fuera de ti, vuelve a ti mismo: la verdad habita en el hombre interior”, recomendó.
“Hay cada vez más necesidad, hoy, de acompañar a las personas al descubrimiento o redescubrimiento de la fe”, señaló. Por último, hizo un llamamiento a construir una Iglesia sinodal, que camine unida, bien enraizada en el territorio, que acompañe a las personas y que preste especial atención al diálogo con la cultura y a la pastoral universitaria.
A su salida de la basílica, León XIV se detuvo en la plaza adyacente para saludar afectuosamente a los fieles congregados antes de dirigirse en coche hacia la Plaza del Duomo.
A su llegada al atrio de la Catedral, el ambiente estuvo marcado por la cercanía ciudadana. El Papa recibió un cariñoso homenaje floral por parte de los niños y a continuación, saludó a los más pequeños y a la comunidad sudamericana presentes en la plaza.
Ya en el interior de la Catedral, tras ser recibido por los miembros del Cabildo, tuvo lugar la adoración del Santísimo Sacramento y una parada de oración ante el altar de San Siro, primer obispo y patrono de la ciudad.
En el tramo final de la jornada en Pavía, el Papa salió del Duomo y se dirigió a pie hacia la Piazza Vittoria. Allí, mantuvo un gran encuentro con la ciudadanía. Tras las palabras de bienvenida del alcalde, Michele Lissia, y del obispo de la diócesis, Corrado Sanguineti, el Papa pronunció un discurso centrado en el valor de la vida en comunidad.
En su intervención, León XIV recordó que la ciudad es “un don y una tarea para quienes la habitan” y animó a los ciudadanos a ser solidarios y a buscar el bien común por encima de los intereses partidistas. También hizo mención a la ilustre tradición de la Universidad de Pavía, destacando que la promoción de las ciencias debe significar, ante todo, la promoción del ser humano.
“Ser sociales significa ser solidarios, comportándose como auténticos socios: motivados por el bien común y no por intereses de parte”, destacó. “De hecho, no se puede creer sin pensar, ni es posible iluminar los interrogantes más altos de la razón sin fe”, apuntó posteriormente.
El encuentro concluyó con un acto de encomienda a la Virgen de la Piazza Grande. Tras despedirse de una representación de autoridades y fieles, el Papa abandonó la Piazza Vittoria para dirigirse al campo de rugby CUS de Cravino, desde donde salió con destino a su próxima etapa en Sant’Angelo Lodigiano.