El ‘Diálogo Nacional por la Paz’ convoca además a que el 20 de junio los feligreses porten un listón o banderín blanco en casa, escuela o lugar de trabajo para mostrar el “compromiso por la paz, el diálogo, la reconciliación o la esperanza”
Foto: Parroquia San Francisco Javier, en Cerocahui
La Iglesia en México -a través de su iniciativa ‘Diálogo Nacional por la Paz’- informó que las campanas de los templos sonarán el 20 de junio a las 3:00 p.m. como un llamado a construir la paz, a todos los sectores de la sociedad “y renovar nuestro compromiso a formar la comunidad que hoy México necesita”.
En esa fecha pero del año 2022, los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín César Mora fueron asesinados por el crimen organizado, dentro de la parroquia San Francisco Javier en la comunidad de Cerocahui, municipio de Urique, en la Sierra Tarahumara del estado de Chihuahua.
Aquel suceso llevó a la acción por parte de la Iglesia, que desde hace cuatro años no ha detenido sus esfuerzos dirigidos a la construcción de la paz en el país, sumando a los diferentes sectores sociales que comparten los anhelos por un México seguro.
En ese contexto convocó también a que los feligreses porten un listón o banderín blanco en casa, escuela o lugar de trabajo, para mostrar el “compromiso por la paz, el diálogo, la reconciliación o la esperanza”.
Destacó que el 20 de junio recordarán “a los líderes religiosos asesinados, a los miles de desaparecidos, a las familias que viven la violencia, a los comerciantes que sufren la extorsión y a los bosques talados de manera clandestina”.
“Es un día para hacer memoria del dolor que nos tiene de pie en cada rincón de México y convocar a todos los sectores de la sociedad a redoblar el esfuerzo para sembrar la paz. En el dolor que vive este país, Jesús nos sigue llamando a la construcción de la paz”.
La otra acción a la que convocó a los feligreses es “colocar en los altares de las iglesias fotografías de las personas desaparecidas durante las celebraciones del domingo 21 de junio”.
Asimismo, elevar una oración especial por las familias buscadoras e invitar a los adolescentes y jóvenes a presentar las ofrendas, “como signo de una Iglesia que reconoce su lugar y los acompaña en la construcción de esperanza”.
La Iglesia manifestó que en los cuatro años transcurridos han “aprendido que el gran reto es construir una comunidad responsable y participativa, capaz de decidir su propio destino. La violencia encierra a las personas e inhibe la participación social favoreciendo la imposición de proyectos e ideas criminales”.
El proceso de construir la paz -dijo- “implica salir al encuentro de los demás para sanar, participar y tener un criterio propio. El camino de la paz se construye de manera comunitaria con la gran diversidad de actores sociales”.
Para ello -añadió- es necesario “sanar la herida de los desaparecidos, pensar en la juventud abandonada e imaginar la institucionalidad que México necesita. Esa herida se sana con verdad, con voluntad política y reparación del daño”.
Esos jóvenes -dijo- “se incluyen con atención a sus necesidades y la creación de redes de apoyo. Y esa institucionalidad se renueva con la participación ciudadana“.
La Iglesia alertó que recuperar la paz “exige la creación de espacios de diálogo, donde nos escuchemos y reconozcamos. Si no cruzamos el camino del encuentro será difícil recuperar la paz en nuestra familia, nuestro barrio o ciudad”.
Por ello, anunció que se unen a la “demanda social de tener candidatos o candidatas a puestos de elección popular con integridad como una condición fundamental para construir la paz”.
“Necesitamos autoridades con libertad para poner límites a los grupos delictivos dentro y fuera de las instituciones. Sembremos la integridad hoy para hacer posible la paz del mañana”, concluyó.