‘Vida Nueva’ desvela cómo se fraguó el encuentro más delicado del viaje del Papa a España
León XIV, en la vigilia con jóvenes de Madrid. Foto: Efe
Será mañana lunes a las 16:15 horas en la nunciatura. Después de una intensa mañana en la que el Papa recibirá a Pedro Sánchez, acuda a Las Cortes, a la Conferencia Episcopal y almuerce con los obispos españoles. Según ha podido confirmar Vida Nueva, León XIV se reunirá a primera hora de la tarde con un grupo de víctimas abusos en el seno de la Iglesia en la que está siendo su residencia y ‘cuartel general’ durante su estancia en Madrid.
Tal y como han explicado fuentes vaticanas a esta revista, este encuentro se viene trabajando desde “hace meses”. Es más, se habría planteado sobre la mesa de León XIV en el “minuto cero” de programar el viaje a nuestro país. El principal impulsor de esta reunión habría sido el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, que habría tratado directamente esta cuestión con el Pontífice en cada una de las audiencias privadas que habrían mantenido ambos en este tiempo.
De esta manera, Cobo y el Papa se habrían anticipado incluso a las cartas que algunas asociaciones que representan a parte de este colectivo enviaron hace unas semanas a Roma.
Lo cierto es que el purpurado madrileño es uno de los pastores que ha destinado más medios a la lucha contra esta lacra, no solo en materia de prevención, sino, sobre todo a la hora de acoger a las víctimas, acompañarlas y poner su disposición todas las herramientas posible para lograr una reparación integral.
Cuando era obispo auxiliar de Madrid, y bajo la supervisión del ahora cardenal emérito Carlos Osoro, Cobo puso en marcha en 2020 Repara, el proyecto que ofrece atención psicológica, acompañamiento espiritual y asesoramiento jurídico a cualquier persona, independientemente de si el abuso ocurrió o no dentro del ámbito de la Iglesia Católica. De ahí que se de por hecho que parte de las víctimas que participarán en la reunión con el Papa sean personas que han pasado por Repara.
Como ha sucedido en otros viajes de Benedicto XVI y de Francisco, el encuentro entre las víctimas y el Papa tendrá lugar a puerta cerrada con el fin de proteger la intimidad de los participantes. Quienes acompañan en el día a día a este colectivo comentan que “las víctimas son tierra sagrada y bajo ningún concepto se las puede exponer. No se trata de que la Iglesia lleve en secreto un encuentro de este tipo, sino de evitar que se pueda interpretar como postureo”. En esta misma línea, remarcan que “el Papa no viene a hacerse una foto y a distribuirla, viene a escuchar, a acoger, a abrazar su dolor, en lo posible, consolar y a poner las medidas que estén en su mano para reparar”.
Más allá de la comunicación directa entre León XIV y Cobo para organizar la cita, el encuentro se habría forjado contando con las propias víctimas. O lo que es lo mismo, con un trabajo previo para que no se trate de un mero saludo. Las voces consultadas apuntan que “se ha ido armando como el resto de encuentros públicos y privados de este viaje”. “Si la visita al CEDIA lo han organizado los mismos usuarios del centro de Cáritas con quienes los acompañan y son los jóvenes de Madrid quienes han ideado cómo ha sido la vigilia, son las víctimas y las personas que las acompañan en este difícil proceso de salir adelante las protagonistas de ese tiempo que compartirán con el Santo Padre”, detallan.
Sobre el hecho de que entidades como Infancia Robada critiquen el hecho de no haber sido invitados a este encuentro, las fuentes eclesiales consultadas desmienten que quienes acudan al encuentro de mañana con el Santo Padre sean víctimas “domesticadas” o “afines” a la Iglesia, como han dejado caer en algunos foros. “El Papa va a escuchar, como lo ha hecho otras tantas veces, sin maquillar ni edulcorar la crudeza del relato de quienes han sufrido abusos de poder, conciencia y sexuales, sea por clérigos, religiosos o laicos”, comenta.