España

León XIV se estrena en España: no a las “ideologías prefabricadas” y las “narrativas polarizantes”

| 06/06/2026 - 13:14

  • El Papa elogia la “fidelidad” de nuestro país al “multilateralismo” en su primer discurso ante las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático
  • “Vengo para alentar una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas”, afirma el Pontífice en el Palacio Real de Madrid
  • Robert Prevost: “Su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”
  • LEER MÁS: Felipe VI alaba la “claridad y firmeza” de León XIV ante los abusos en la Iglesia





Primer discurso de León XIV en España. El Papa se ha dirigido hoy a las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático desde el Palacio Real de Madrid. En su estreno en nuestro país, el Pontífice ha hecho una enmienda a la totalidad a las “ideologías prefabricadas” y las “narrativas polarizantes”.



Sobre las 11:30 horas, el Papa ha llegado al Palacio Real para la ceremonia de bienvenida, la visita de cortesía a los Reyes de España, Felipe y Letizia, y su encuentro con las autoridades. Lo ha hecho después de aterrizar a las 10:15 en el Aeropuerto Adolfo Súarez Madrid-Barajas. En el patio del Palacio Real le esperaban miles de fieles al grito de “Papa León”, en una mañana en la que las nubes en la capital han aplacado el calor.

Robert Francis Prevost ha elogiado en sus palabras la “fidelidad” de España al “multilateralismo” y al “derecho internacional”. Así, ha dejado claro por qué peregrina a nuestro país: “Vengo para alentar una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas”.

El primer Papa agustino de la historia ha tomado de la mano a su predecesor, Francisco, y a cuatro españoles -el apóstol Santiago, santa Teresa de Ávila, san Juan de la Cruz y san Ignacio de Loyola- para vertebrar una alocución con un cariz político que sirve de líneas programáticas de esta visita apostólica.

El discurso, de hecho, entregado previamente a los periodistas acreditados, ha sorprendido a los redactores que habitualmente cubren Casa Real y no siguen al Pontífice en su día a día: “Mucho tiene que decir el Rey para superar esto”.

León XIV, con el apóstol Santiago el Mayor

“La tradición siempre ha vinculado la primera evangelización de la Península ibérica a la predicación del apóstol Santiago el Mayor. Este vínculo reviste una importancia teológica considerable, porque expresa la conciencia de la Iglesia local de estar en continuidad con la misión apostólica nacida en Pentecostés”, ha comenzado advirtiendo León XIV, que ha puesto en valor la piedad popular tan arraigada en España.

A renglón seguido, el Papa ha confirmado el motivo de su viaje: “Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”.

“De hecho -ha proseguido el Pontífice-, su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”.

Del mismo modo, Prevost ha remarcado, citando la exhortación ‘Evangelii gaudium’ de Francisco, que “el mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad”.

Y ha rematado el Papa: “La verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende y nos atrae hacia caminos de purificación y reconciliación, en los que el diálogo con los demás —y con el Otro con mayúscula— se vuelve fundamental”.

León XIV, con Felipe VI y Doña Letizia. Foto: EFE

El Papa, rendido a san Juan de la Cruz y santa Teresa

En el ecuador de su discurso, León XIV ha acudido a dos santos españoles de referencia: san Juan de la Cruz y Teresa de Ávila. “Dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles”, ha remarcado.

Sobre ambos, “que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio Divino“, León XIV ha insistido en que la suya es “una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad”.

En particular, “al interpretar las transformaciones y soportar las tensiones que hacen tan oscura nuestra época, nos ayuda el tema de la noche, tan querido por san Juan de la Cruz, cuyo Año Jubilar estamos celebrando“, ha destacado el Papa.

Para el Pontífice, “en su sed de luz, paradójicamente, aprendió a apreciar la oscuridad como el tiempo en que el alma se libera de lo que presumía de conocer y poseer. También hoy lo que más nos asusta, lo que en muchos provoca la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones, es lo desconocido, ante lo que puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas, la desorientación”.

Por eso “se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega”. Y en esta luz ve el Papa la paz, llamando a construir, como ya ha advertido en su primera encíclica -‘Magnifica humanitas’-, la “civilización del amor”, para la que considera necesario “proteger la libertad religiosa y de conciencia”.

El mensaje de León XIV a los políticos en España

No es de extrañar que el Papa, que desde el comienzo de su pontificado hace un año ha clamado por una “paz desarmante y desarmada”, se refiera a este tema. Tampoco es ajeno a sus planteamientos la petición a los dirigentes de abandonar la polarización, al igual que pide siempre a la sociedad y, en especial a los católicos, no caer en las ideologías.

En este sentido, León XIV ha hecho hincapié en un mal de nuestro tiempo: “La tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”.

Al mismo respecto, ha dejado claro que “la Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano. No de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz”.

Al término de su discurso, el Papa ha invitado a todos los presentes, “por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”.

“La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros”, ha continuado el Papa, “madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”. Así, el pontífice ha señalado como la propia historia de España atestigua esto.

“La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración”, ha recordado, ya que durante ese periodo “no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos”.

En particular, León XIV ha señalado “ciudades como Córdoba y Toledo” como aquellas que se convirtieron “en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes”. “Pero esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida”, ha aseverado.

Ignacio de Loyola, modelo para el Papa

León XIV ha pedido a España, con la “audacia” de Ignacio de Loyola, ser protagonista en Europa para “huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”.

Antes de despedirse, una última petición a las autoridades. “Les animo a cultivar en su interior el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana”, ha concluido con un grito final: “¡Que Dios bendiga a España!”, seguido de un sonoro aplauso final.

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