El presidente del Episcopado, René Rebolledo, afirma que “llega en un momento providencial”
La página web de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), trae el comentario de su presidente y arzobispo de La Serena, René Rebolledo, sobre la reciente encíclica del papa León XIV: “La publicación de Magnifica Humanitas llega en un momento providencial, ya que todos los obispos del país nos reuniremos a fines de julio en el Seminario de Comunicaciones sobre IA. Sin duda, será un texto base e iluminador de este encuentro. Procuraremos discernir en comunión y mutua corresponsabilidad los desafíos que nos plantea, buscando el modo de afrontarlos, a fin de que la tecnología sirva al desarrollo humano integral”.
Rebolledo se refiere al VII Seminario Internacional de Comunicaciones que se realizará el 27 y 28 de julio, en Santiago, con el tema “Los desafíos de la Inteligencia Artificial”. Organizado por la CECh y la Pontificia Universidad Católica de Chile, con otras instituciones, tendrá como participantes a los 35 obispos del país.
El Seminario hace parte de los esfuerzos de la Iglesia en Chile por vivir la sinodalidad, buscando transitar hacia una Iglesia que “discierne en comunión” los nuevos retos de la sociedad, afirma la web.
El arzobispo recoge también de Magnifica Humanitas sus orientaciones aplicables en el actual contexto social del país: “El Santo Padre es claro: una tecnología que busca solo el rendimiento económico construye una nueva Babel que sacrifica a los más débiles (MH 10). En Chile, esto nos interpela directamente a estar más cerca de las nuevas pobrezas emergentes. La inteligencia artificial debe ser ponderada desde la Doctrina Social de la Iglesia para que nadie quede excluido ni descartado por los algoritmos”.
A continuación agrega: “en un tiempo donde la desinformación y las inteligencias artificiales pueden confundir lo verdadero con lo falso, la verdad debe protegerse como un elemento clave para el bien común”.
Otro ámbito social con el que Rebolledo conectó la preocupación del Papa fue la vulnerabilidad de los jóvenes frente a las adicciones tecnológicas y la manipulación digital con la realidad nacional. Enfatizó que uno de los grandes desafíos de la Iglesia hoy es transformar el entusiasmo de los jóvenes en un testimonio misionero permanente.
“El papa León XIV, dijo el arzobispo, nos advierte en su encíclica sobre los riesgos de dejar a los niños y jóvenes solos frente a la tecnología (MH 141). Para nosotros, esto confirma que el entorno digital es el territorio de misión natural para las nuevas generaciones. No basta con apagar las pantallas; debemos acompañarlos para que lleven la luz del Evangelio a este nuevo continente“.
Para el secretario adjunto para la Pastoral, de la CECh, el salesiano Heriberto Cabrera, sdb., “la encíclica no presenta la inteligencia artificial como enemiga de la fe ni como una solución automática a los problemas humanos. Reconoce que la tecnología puede ayudar a curar, conectar, educar y cuidar la Casa común, pero advierte que también puede dividir, descartar y generar nuevas injusticias cuando no se orienta al bien común”.
Agrega que “el Papa propone un discernimiento que va más allá de la regulación técnica o de la sola ética aplicada. La pregunta es también antropológica, cultural, pastoral y evangelizadora: ¿qué significa permanecer verdaderamente humanos en un tiempo marcado por algoritmos, automatización, concentración de datos y nuevas formas de comunicación?”.
A continuación, explica que la encíclica “subraya que la dignidad de la persona no depende de su rendimiento, utilidad o productividad. Toda innovación debe ser evaluada desde su capacidad para servir a la vida, proteger a los más frágiles, favorecer la justicia social, fortalecer la educación, cuidar el trabajo humano y promover una cultura del encuentro”.
Finalmente, Cabrera señala que “en un contexto donde las nuevas tecnologías influyen en la formación de las personas, en la comunicación pública, en el trabajo y en la vida social, el llamado del Papa ayuda a orientar estos procesos desde la dignidad humana, el bien común, la justicia y la fraternidad”.
Luego invita “a leer, acoger y discernir Magnifica humanitas en comunidades, establecimientos educacionales, universidades, parroquias, movimientos, equipos pastorales y espacios digitales, para que la tecnología esté siempre al servicio de la persona humana y contribuya a una sociedad más justa, fraterna y abierta al Evangelio”.