León XIV se plantó el 6 de junio en España con un mensaje para los políticos. En su primer discurso en el Palacio Real de Madrid, el Papa pidió acabar con las “narrativas polarizantes”, más cooperación entre las distintas fuerzas políticas y pasar de la “cultura del enfrentamiento” a la “cultura del encuentro”. Pero, ¿se puede o son planteamientos utópicos? Sí, se puede. Al menos es lo que asegura un grupo de cristianos, desde el PSOE, al PP, pasando por Sumar, que forman el Grupo de Políticos y Líderes Católicos de la Archidiócesis de Madrid.
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Y que, adelantándose al propio Pontífice, le entregaron en mano –en el Encuentro ‘Tejer redes con la cultura, el arte, la economía y el deporte’ el pasado día 7 en el Movistar Arena– su ‘Decálogo para una renovación ética, cultural y política desde el respeto y el diálogo’, fruto de la reflexión de todo un año sobre la polarización política, y con un claro horizonte: hacer posible “la mejor política” con la que soñaba Francisco en su encíclica ‘Fratelli tutti’ (2020).
Aunque entre los firmantes no hay aún ningún miembro de Vox, la líder del grupo y ex concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Carmen Sánchez Carazo, confirma a ‘Vida Nueva’ que en los próximos días se conseguirá, porque “estoy convencida de que es posible tejer redes con todos. Son muchas más las cosas que nos unen de las que a veces pensamos”.
Sí han puesto su rúbrica en el documento el ex ministro socialista José Bono; la ex europarlamentaria socialista Paca Sauquillo; el ex consejero de Sanidad del Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón, José Ignacio Echaniz; el presidente de la Liga Internacional de Socialistas Religiosos, Carlos García de Andoin; o el ex concejal de Más Madrid Javier Barbero.
“Creciente polarización”
“Ante la creciente polarización, se hace necesario reconocer el conflicto como una dimensión antropológica y social propia de toda convivencia democrática. El conflicto, lejos de ser eliminado, debe ser comprendido y encauzado como un motor legítimo de transformación: de él han surgido conquistas fundamentales como la democracia, los derechos laborales, la igualdad entre mujeres y hombres o la libertad religiosa”, señalan en el documento entregado a Robert Francis Prevost.
Sin embargo, exponen que, “cuando el conflicto degenera en una polarización destructiva, se rompe el tejido social, se debilita el diálogo y se erosiona el bien común”. Por ello, “despolarizar no significa eliminar el desacuerdo ni aspirar a la uniformidad, sino aprender a discrepar sin deslegitimar al otro, reconociéndolo como interlocutor válido”. Precisamente desde esta convicción presentan el manifiesto con “acciones orientadas a fortalecer una cultura del encuentro, del respeto y de la responsabilidad compartida”.
Aunque la polarización es la reflexión de este curso, este grupo creado en el seno del Arzobispado de Madrid lleva cinco años de andadura. “Es una experiencia magnífica poder compartir, reflexionar y debatir con personas que tienen una ideología política distinta. Es muy importante la amistad que se ha creado y que nos une. La diversidad ideológica es una gran riqueza para todos. El diálogo sincero, la escucha atenta y el respeto mutuo nos permiten encontrarnos más allá de nuestras diferencias”, explica Sánchez Carazo a esta revista.
Y agrega: “Hemos comprobado que no es necesario pensar igual para caminar juntos. Al contrario, es precisamente en el intercambio de perspectivas donde descubrimos nuevos matices, ampliamos nuestra comprensión de la realidad y crecemos como personas. Esta es la riqueza del diálogo: construir juntos sin renunciar a nuestras convicciones”.
