¿Por qué habla León XIV de los abusos en la Iglesia en su encíclica sobre IA?

El Papa se refiere hasta en dos ocasiones a esta lacra en ‘Magnifica humanitas’ y respalda la labor de los periodistas que investigan estos hechos

León XIV recibe a ECA Global, asociación de víctimas de abusos

El Vaticano ha publicado hoy a las 11:30 horas la primera encíclica del papa León XIV: ‘Magnifica humanitas’ sobre la custodia de la persona en el tiempo de la Inteligencia Artificial. Y entre los temas, el Pontífice se refiere hasta en dos ocasiones a los abusos en la Iglesia.



El examen de León XIV a la Iglesia

En concreto, en el Capítulo Segundo: ‘Fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia’, Robert Francis Prevost se detiene en uno de los apartados a hacer ‘Un examen para la Iglesia’, citando por primera vez esta lacra en el punto 89:

“Vivir la justicia en la Iglesia significa sanear las relaciones y las estructuras eclesiales de aquellas distorsiones que generan desigualdades, falta de claridad y atropellos. Al respecto, la escucha de las víctimas de abusos espirituales, económicos, institucionales, sexuales, de poder y de conciencia es parte integrante de un camino de justicia, que comprende el reconocimiento del daño, la reparación justa y la prevención. Todo poder está al servicio de la comunión y la misión. Toda autoridad está al servicio del Pueblo de Dios. Esta diaconía se manifiesta no solo en la fe celebrada y vivida en los sacramentos, y en la adopción de un estilo sinodal, sino también en el hecho de compartir concretamente los bienes. Siguiendo el ejemplo de la Iglesia primitiva, los recursos eclesiales están llamados a ser realmente comunes, para que entre nosotros no haya necesitados (cf. Hch 4,34) y para que su administración sostenga la misión de anunciar el Evangelio a los más pobres. Han de promoverse formas regulares de evaluación del ejercicio de las responsabilidades ministeriales, que no sean un juicio sobre las personas, sino instrumentos de formación y de corrección orientados a la misión.[Documento Final de la Segunda Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (26 octubre 2024)] Estos principios de la Doctrina social se encarnan en la vida eclesial en la medida en que estemos abiertos a la acción del Espíritu Santo. De ese modo, la Iglesia es capaz de ofrecer a la sociedad un signo creíble: porque buscar juntos el bien de todos, en la corresponsabilidad y en la fraternidad, no es una utopía, sino una posibilidad real”[Francisco, Carta enc. ‘Fratelli tutti’ (3 octubre 2020)].

Acto de reconocimiento y reparación a las víctimas de abusos en la Iglesia en la Catedral de la

Acto de reconocimiento y reparación a las víctimas de abusos en la Iglesia en la Catedral de la Almudena. Foto: Jesús G. Feria/ Vida Nueva

León XIV, con los periodistas que denuncian abusos

Más adelante, en el Capítulo Cuarto: ‘Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad’, el Papa se reflexiona sobre ‘La verdad como bien común’ y dedica un apartado a reclamar ‘Por una ecología de la comunicación: dos puntos y este segundo’. En el punto 138 vuelve sobre los abusos:

“Las comunidades cristianas también deben comprometerse con una comunicación transparente y con la búsqueda honesta de los hechos. Lamentablemente, no siempre ha sido así. Hemos sido testigos, con vergüenza, del arduo descubrimiento de verdades dolorosas incluso sobre miembros de la Iglesia y sobre realidades eclesiales. En particular, algunos periodistas comprometidos con la verdad han desempeñado un papel fundamental a la hora de sacar a la luz injusticias y abusos. A ellos quisiera reiterar las palabras del papa Francisco al dirigirse a los vaticanistas: ‘Les agradezco también por lo que dan a conocer de lo que no funciona en la Iglesia, por lo que nos ayudan a no ocultar bajo la alfombra y por la voz que han dado a las víctimas de abusos’ [Discurso con motivo de la concesión de la insignia de la Orden de Piano a Philip Pullella y a Valentina Alazraki (13 noviembre 2021)]. Sin embargo, la vigilancia y la transparencia son, ante todo, una grave responsabilidad de la propia Iglesia y no debemos esperar a que otros nos obliguen a afrontar verdades incómodas sobre nosotros mismos”.

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