El presidente del Gobierno rompe su tradición laicista de no participar en acto confesional alguno vinculado a la Iglesia católica
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pisará por primer vez un espacio eclesial en el marco de un evento confesional en sus dos legislaturas. Será el próximo miércoles 10 de junio, en el marco de la visita de León XIV a Barcelona.
El líder socialista asistirá a la misa en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona que presidirá el Papa con motivo del centenario de la muerte de Antonio Gaudí y la bendición de la Torre de Jesús, que convertirá al edificio en el templo católico más amplio del mundo.
Junto a Sánchez y otras 8.000 personas, también acudirán los Reyes, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Sin embargo, la presencia del presidente del Ejecutivo es especialmente significativa porque rompe con siete años de sequía en cualquier acto vinculado a la Iglesia católica.
Su concepción de la aconfesionalidad del Estado entendido como un distanciamiento de cualquier celebración religiosa le ha llevado a no participar, por ejemplo, en ningún funeral católico vinculado a tragedias como la DANA de Valencia o el accidente de trenes de Adamuz. Es más, en paralelo sí ha llegado a convocar funerales laicos de Estado. Tampoco estuvo presente en las exequias de Benedicto XVI o Francisco ni en la toma de posesión de León XIV. De ahí que esta excepcionalidad sea ya considerada en ámbitos eclesiales como un ‘milagro’.
Ayer a mediodía se confirmó su presencia en una rueda de prensa en la que se dieron detalles sobre esta histórica eucaristía en la Sagrada Familia, que pilotaron el director general de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, Xavier Martínez, y el arquitecto director, Jordi Faulí.
Ambos detallaron que, más allá de las autoridades, se ha buscado una “participación activa” de la ciudadanía a través de 4.000 invitaciones: la Sagrada Familia ha cedido 1.200 invitaciones en las parroquias de Barcelona para asistir en el interior y 3.080 para el espacio exterior habilitado, en la calle Marina ante la fachada del Nacimiento, en el que se instalarán dos o tres pantallas. A ellos hay que unir las 600 voces del coro y cerca de 250 concelebrantes.
El programa del 10 de junio arrancará a las diez de la mañana, con una ofrenda floral en la tumba del arquitecto Antoni Gaudí, a la que finalmente no asistirá el Papa porque coincide con su visita a Montserrat, y a las siete y media de la tarde se iniciará la misa, oficiada por León XIV, y que contará con unos 600 cantores de corales catalanas.
Al finalizar la misa, el Pontífice saldrá al exterior de la basílica y bendecirá la torre de Jesucristo, en un acto “sencillo y humilde”, tal y como detalló Martínez, al que seguirá espectáculo tecnológico en un homenaje visual al creador catalán.
El director general ha dicho que la conmemoración de todo este año Gaudí cuenta con un presupuesto de 3,2 millones de euros, financiado íntegramente a través de un plan de mecenazgo impulsado por la Sagrada Familia.