En plena Pascua, las internas de viven un auténtico adviento de un mes a la espera de León XIV. El 6 de mayo, justo 30 días antes de que el Papa ponga un pie en España, la Santa Sede confirmó los planes del Pontífice durante el viaje apostólico a nuestro país del 6 al 12 de junio, en un periplo que le llevará por cinco diócesis españolas: Madrid, Barcelona, Sant Feliu, Tenerife y Canarias.
En esa agenda se ha colado –con mucha culpa del obispo Xabier Gómez– la visita a la prisión de Brians 1, la tercera cárcel más poblada de Cataluña, con más de 1.000 internos entre hombres y mujeres. En concreto, ellas son unas 150. La visita no será única solo para las mujeres del módulo en el que entrará Robert Francis Prevost. Y es que este encuentro será histórico en tanto en cuanto será la primera vez que el Papa agustino entre a una cárcel femenina, pues su toma de contacto con la pastoral penitenciaria fue el pasado abril en el marco de su gira africana, concretamente en Guinea Ecuatorial, cuando se encontró con los presos de Bata.
“La visita va a ser un empujón para todos. Estamos muy contentos y agradecidos”, reconoce, al otro lado del teléfono, Jesús Bel, delegado de la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Sant Feliu y capellán de los cinco módulos de hombres de Brians 1. En conversación con ‘Vida Nueva’, el mercedario afirma que el anuncio ha sido “toda una sorpresa”. “El obispo manifestó, desde el momento en que se supo que el Papa venía a Barcelona, que quería invitarle a la cárcel. Pero era solo un deseo…”, recuerda.
“Realmente me enteré de la visita a la cárcel por los medios el mismo día de la rueda de prensa en la que se anunció la agenda. Ahí es cuando aquella idea se convierte en realidad. Entonces comprendimos que el obispo lo había trabajado muy bien. Él es el principal motivador de esta visita”, agrega. Precisamente el 6 de junio, el grupo de ‘WhatsApp’ de los voluntarios echaba humo. “Al principio nadie se lo creía. Todos preguntaban: ‘¿Estáis seguros? ¿No se habrán confundido?’. Porque nosotros estamos ahí, en el último rincón del mundo, y parecía imposible. Pero después llegó una inmensa alegría”, explica este religioso, que lleva toda la vida dedicado a los privados de libertad –“mi parroquia es la cárcel”, remarca–.
Según ha podido confirmar esta revista, Prevost estará aproximadamente 20 minutos, desviándose del camino hacia Montserrat desde Barcelona. El Papa saludará a hombres y mujeres que asisten a la misa dominical, pero escuchará principalmente a las mujeres. Allí las saludará, acompañado por Gómez, y les dedicará unas breves palabras antes de marcharse a rezar junto a La Moreneta. Independientemente del tiempo, Bel tiene claro que “va a ser una visita muy intensa emocionalmente”. “Sea el tiempo que sea nos va a saber a gloria”, agrega, pues, “el Papa se desviará para acercarse a Brians, y dar a las presas un abrazo de cariño, de ánimo y de esperanza”.
Es precisamente ese abrazo esperanzado el que cada semana los internos de Brians 1 encuentran en los voluntarios y capellanes de la pastoral penitenciaria. “Estamos bien estructurados, formando un equipo bien consolidado con alrededor de 20 voluntarios que colaboran en la atención religiosa, el acompañamiento espiritual y todas las actividades que realizamos”, señala Bel.
“De alguna manera, con esta sensibilidad hacia los más necesitados, el Papa los visibiliza, hace posible que el resto de la sociedad mire a estas personas que sufren, que necesitan apoyo y ayuda. Ellos han cometido delitos, sí, pero no pierden su dignidad. Pueden reconstruirse, rehacer su vida, volver a levantarse. Esa es la tarea de la pastoral penitenciaria: hacerse presente allí donde está el sufrimiento. Celebramos la eucaristía, hacemos catequesis, talleres bíblicos, preparamos bautizos, primeras comuniones y confirmaciones. Pero, sobre todo, hacemos mucho acompañamiento: escuchar, estar cerca, sostener”, detalla el capellán.