Celebraron tres encuentros binacionales, donde establecieron dos ejes de trabajo: acompañamiento humanitario y construcción de paz en estas regiones
Obispos de Colombia, Ecuador y Venezuela han establecido un itinerario conjunto para implementar acciones pastorales en las zonas de frontera.
Las fronteras están marcadas por la violencia, el desplazamiento forzado, economías ilegales y problemas sociales, por ello, los prelados realizaron tres encuentros binacionales para articular esfuerzos.
El primero se realizó el 28 y 29 de abril en Tulcán (Ecuador); luego el 22 de abril,el vicariato apostólico San Miguel de Sucumbíos (Ecuador) acogió un segundo encuentro; el tercero, se realizó en Cúcuta el 4 de mayo.
Han establecido dos ejes de trabajo: acompañamiento humanitario y construcción de paz en estas regiones, tras escuchar a las comunidades y definir compromisos concretos frente a los desafíos comunes.
Nelson Ortiz Rozo, director de Cáritas Colombia, destacó la importancia de este encuentro, porque el hecho de reunir a estas ocho jurisdicciones “es un paso decisivo y un compromiso para acompañar a todas las comunidades”.
Los obispos han creado una mesa binacional permanente, integrada por representantes de las pastorales nacionales de Ecuador, Colombia y Venezuela, que estará encargada de “definir líneas de acción y responsabilidades específicas”.
También han barajado escenarios de incidencia internacional que “permitan visibilizar las afectaciones humanitarias que viven las comunidades fronterizas y promover respuestas centradas en la dignidad humana y la construcción de paz”.
Héctor Fabio Henao, delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, recordó que el trabajo de la Iglesia es “construir puentes”.
Esta acción de los obispos – señala – promueve “una pastoral más sólida, capaz de articularse con las comunidades y buscar caminos en medio de los desafíos que hoy se presentan en la frontera”.
Subrayó la importancia de que la Iglesia siga abierta a la escucha, acompañamiento y reconstrucción del tejido social en medio de escenarios atravesados por la violencia y la fragmentación comunitaria.