Vaticano

Luis Marín: “El centro de la vida cristiana es la caridad”

| 13/05/2026 - 19:28

El nuevo prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad nombrado por León XIV reivindica una Iglesia que “mire al pobre a los ojos” y sitúe la caridad “en el centro de la vida cristiana”





“El centro de la vida cristiana es la caridad”. Con esta convicción resume Luis Marín de San Martín la misión que acaba de asumir al frente del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, tras ser nombrado prefecto por León XIV el pasado 12 de marzo.



Marín de San Martín ha tomado el relevo del cardenal Konrad Krajewski, quien ha vuelto a su Polonia natal como pastor de la diócesis de Łódź tras 28 años en el Vaticano al servicio de cuatro pontífices. El último de ellos, Francisco, le nombró limosnero del papa.

El religioso agustino –misma congregación a la que pertenece el pontífice– a descrito a los medios vaticanos el organismo, conocido tradicionalmente como la Limosnería Apostólica, como “un auténtico servicio de urgencias de la caridad”, una estructura inmensa dedicada a atender a los más pobres tanto en Roma como en distintos lugares del mundo.

“Los desafíos son siempre los pobres. Ellos son el punto de referencia: los excluidos, los marginados”, asegura Marín, insistiendo, a su vez, en que toda la actividad del Dicasterio gira en torno a la pregunta de “¿qué necesitan realmente los más pobres?”.

La labor del Dicasterio para el Servicio de la Caridad

Desde la entrada en vigor de Praedicate Evangelium, la antigua Limosnería Apostólica se convirtió oficialmente en Dicasterio para el Servicio de la Caridad, ampliando todavía más su alcance. Y, según explica el nuevo prefecto, detrás de esa estructura existe una red inmensa de atención silenciosa.

Uno de los ámbitos más conocidos es el de las bendiciones apostólicas, cuyos donativos se destinan directamente a personas necesitadas. Por ejemplo, el Dicasterio gestiona dos ambulatorios médicos junto a la plaza de San Pedro para personas sin recursos —muchas de ellas sin documentación— con la colaboración de 120 médicos voluntarios.

También coordina duchas y servicios higiénicos para personas sin hogar, la acogida en la Domus Mariae junto a las Misioneras de la Caridad, el Palazzo Migliori gestionado por Sant’Egidio y distintos alojamientos para personas vulnerables.

Trabajo diario en la Limosnería Apostólica. Foto: Vatican Media

Luis Marín: “No se puede hablar de los pobres como una categoría genérica”

“Todo gira en torno al cuidado de los más frágiles”, resume Marín. “Asistencia sanitaria, comida, higiene, alojamiento…”. A ello se suma la dimensión internacional del Dicasterio, con ayudas destinadas actualmente a Ucrania, Gaza, Líbano o distintos países africanos, coordinadas a través de las nunciaturas apostólicas.

“Es un Dicasterio enorme, muy rico en posibilidades, muy hermoso”, afirma el prefecto. “He encontrado personas buenas, preparadas, muy generosas”. “Dios es amor”, recuerda el prefecto. “Elegí como lema episcopal Deus caritas est porque me parece el gran punto de referencia”.

“Hay que llevar a Cristo a los pobres, pero también encontrar a Cristo en los pobres. Los pobres nos evangelizan”, continúa Marín, subrayando que no se puede hablar de “los pobres” como una categoría genérica. “Está el pobre concreto, con rostro e historia”, asevera, igual que “Cristo es una persona concreta, viva. No una teoría. Y con los pobres ocurre exactamente lo mismo”.

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