León XIV ha presidido este sábado, 2 de mayo, en la basílica de San Juan de Letrán, la celebración de ordenación de cuatro nuevos obispos auxiliares de la diócesis de Roma. “Al aferrarnos a Cristo, nos convertimos en un hogar sólido y acogedor”, ha afirmado el Pontífice al inicio de su homilía, subrayando que esta celebración expresa “la alegría que experimentamos especialmente durante el tiempo de Pascua”.
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Asimismo, el Papa ha recordado que la Iglesia de Roma está llamada de manera especial a la universalidad y a la caridad. En este sentido, “acercarse a Cristo significa acercarse los unos a los otros y crecer juntos en unidad”. De esta manera, el pontífice ha señalado que los nuevos obispos “provienen de este pueblo y del presbiterio que los cuida con amor”.
Del mismo modo, León XIV ha recordado que Cristo “es la piedra rechazada que, ‘escogida por Dios’, se ha convertido en la piedra angular”, y ha explicado que Jesús “salió en busca de las ovejas rechazadas, se sentó a la mesa con ellas y desarmó las manos y los corazones”.
Por este motivo, “la Iglesia que vive en Roma considera la piedra rechazada como el corazón del mensaje mesiánico, dirigido a aquellos a quienes la sociedad ha rechazado y sigue rechazando”. “Nos convertimos en piedras rechazadas por los hombres y escogidas por Dios cuando, con nuestras vidas y palabras, nos oponemos a planes que aplastan a los débiles”, ha aseverado.
Por ello, el Papa ha confiado a los nuevos obispos la misión de acercarse “a los marginados de esta ciudad” y proclamarles que, “en Cristo, nuestra piedra angular, nadie queda excluido”. “Que nadie, absolutamente nadie, se considere rechazado por Dios, y ustedes serán heraldos de esta buena noticia que está en el corazón del Evangelio”, ha insistido.
Además, León XIV ha retomado también la imagen de la Iglesia como “hospital de campaña”, recordando la exhortación Evangelii Gaudium, e invitando a los nuevos pastores a llevar “en el corazón las periferias materiales y existenciales”.
Pastores sin privilegios, constructores de unidad
“No se conformen con los privilegios que su condición les pueda ofrecer, no sigan la lógica mundana de ocupar los primeros puestos, sean testigos de Cristo, que no vino para ser servido, sino para servir”, ha continuado el Papa, pidiendo a los prelados que sean “hombres de paz y unidad, tendiendo puentes, con hilos de gracia y misericordia”, capaces de “armonizar las diferencias, acoger, escuchar y perdonar”.
“Que los pobres de Roma, los peregrinos y los visitantes encuentren esa maternidad que es el auténtico rostro de la Iglesia”, ha concluido el pontífice.