Más de 500 jóvenes de la periferia parisina participan en una jornada de ‘espi-fútbol’ que combina la oración en la iglesia con la pasión en las gradas del estadio Jean-Bouin
Los jóvenes reunidos en París para un momento de oración y testimonios antes de un partido, el 26 de abril de 2026. Foto: Gabrielle Fromont/La Croix
El pasado domingo 26 de abril de 2026, la iglesia Sainte-Jeanne-de-Chantal y el estadio Jean-Bouin de París fueron el escenario de una jornada singular que reunió a cerca de 500 jóvenes católicos de los barrios populares, los tradicionalmente llamados barrios obreros, de la región de Île-de-France. Organizado por el colectivo juvenil ‘La Cité céleste’, el evento ofreció una tarde de “espi-fútbol”, combinando el recogimiento de la oración con la emoción de un partido entre el Paris FC y el LOSC Lille.
Ubicada en el distrito 16 de la capital francesa, a un paso de grandes emblemas deportivos como el Parque de los Príncipes y Roland-Garros, la iglesia recibió a decenas de grupos juveniles que acudieron a la llamada de ‘La Cité céleste’, iniciativa conocida por sus multitudinarias vigilias de oración, como ha recogido en un reportaje La Croix. Para algunos, como Benoît, de 19 años, era su primera vez. Convencido por su hermana mayor, Maëlys, el joven relata el atractivo de la propuesta: “Me dijo que habría muchos jóvenes y que rezaríamos juntos. Y el partido es un plus”. Su hermana, que ya participó en el Jubileo de los Jóvenes en Roma en 2025, añade: “Es mejor rezar entre jóvenes, tenemos puntos en común”.
La materialización de este evento requirió tres meses de organización conjunta con ‘Holy Games’, una iniciativa impulsada durante los Juegos Olímpicos de París 2024 con el objetivo de acercar la Iglesia católica al ámbito deportivo. “Hemos decidido aliar la fe y el deporte para hacer vivir a los jóvenes algo fuerte. Es también una puerta de entrada para que algunos descubran a Cristo”, explica el padre Alexis Germon, sacerdote de la comunidad de San Martín y acompañante de ‘La Cité céleste’.
La logística y el espíritu del proyecto recaen directamente sobre los jóvenes. Chloé, de 24 años, recién graduada en Farmacología, lleva dos años como voluntaria y durante la jornada se encargó de distribuir las entradas para el partido: “Sirvo porque quiero que todo el mundo vea que Dios es amor“, afirma.
Con los bancos de la iglesia repletos y al ritmo de cantos de alabanza, el acto central contó con el testimonio del judoca y medallista olímpico Aurélien Diesse. Apodado “el hombre de las mil heridas”, Diesse explicó cómo su carrera se nutre de la espiritualidad: “Cada una de mis lesiones tiene un significado y me ha permitido acercarme a Cristo. Me han recordado la fragilidad del ser humano y que la única cosa que nos sostiene en el día a día es la fe”.
Este mensaje cobró especial sentido en un templo que acaba de inaugurar la capilla de Nuestra Señora de los Deportistas. En sus pasillos lucen portadas de prensa que retratan la fe de atletas de élite, como una icónica imagen de Olivier Giroud arrodillado mirando al cielo. El conocido delantero, que hoy milita en las filas del Lille, envió en diciembre de 2024 un vídeo animando a estos mismos jóvenes. El domingo, las tornas se invirtieron: fueron los jóvenes quienes acudieron al estadio a animarle.
Tras el tiempo de oración, el medio millar de asistentes recorrió los escasos 300 metros que separan la iglesia del estadio Jean-Bouin, llenando de golpe varias secciones de la grada. Atraídos por las redes sociales o el boca a boca, jóvenes como Samuel, aficionado al deporte de la localidad de Sarcelles, o Erwin, valoraron la oportunidad de “unir lo útil a lo agradable”.
Para muchos otros, como Christian, era su debut absoluto en un estadio de fútbol. Con la pulsera de ‘La Cité céleste’ en una mano y la bandera del Paris FC en la otra, resumió el espíritu de la jornada antes de entonar con fervor el himno local: “He venido a un tiempo de oración y de compartir, ¡y me lo estoy pasando increíble!”.