Por la Iglesia católica ha suscrito el acuerdo José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá y segundo vicepresidente del Celam
Coalición religiosa
Tras celebrar encuentros y actividades paralelas, en medio de la Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles en Colombia, organizaciones interconfesionales han suscrito un manifiesto por una transición real a energías limpias.
José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá y segundo vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), ha representado en este foro internacional a los obispos no solo de Latinoamérica, sino de África, Asia, Europa y Oceanía, donde posicionó el documento de las iglesias del sur global sobre justicia climática, presentado al papa León XIV en julio de 2015.
La declaración de las organizaciones que han presentado a los gobiernos de Colombia y Países Bajos, observan con preocupación cómo el cambio climático es resultado de modelos de producción y consumo insostenibles.
“Estamos frente a un sistema económico que profundiza el daño. La principal causa de la crisis climática es la quema masiva de carbón, petróleo y gas, responsables del 86% de las emisiones de CO₂ entre 2010 y 2019”, advirtieron.
Entre quienes suscribieron este manifiesto se encuentran el Movimiento Laudato si’, la Red de Fe por la Justicia Climática, Red eclesial Panamazónica, Red Eclesial Ecológica Mesoamericana, CIDSE (Coopération internationale pour le développement et la solidarité).
Además se encuentra Greenfaith, Pax Christi Internacional, el Consejo Mundial de Iglesias, Red de Iglesias y Minería, Espiritualidad, entre otros.
En el pliego de peticiones han destacado que para lograr una transición verdadera a energías limpias será clave “un cambio cultural y espiritual, que reconozca los límites del planeta y busque una vida sobria y digna para todos”.
Para ello será importante aplicar “una economía del cuidado, una reconexión con la tierra y una práctica de compasión activa, responsabilidad colectiva y sabiduría”.
También han pedido el fin inmediato al desarrollo de nuevas explotaciones de carbón, petróleo y gas como la eliminación rápida y equitativa de la producción actual de combustibles fósiles, garantizando que los trabajadores y comunidades afectadas reciban un apoyo digno.
Consideran que una transición justa a escala mundial será posible asegurando el acceso universal a una energía renovable limpia, segura, fiable y asequible para todas las personas. Ello implica transformar del sistema financiero, incluyendo la cancelación y reinversión de las deudas del sur global en la transición.
Han pedido a las grandes potencias: Estados Unidos, China y Rusia, “el respeto absoluto a la soberanía de los pueblos, rechazando enérgicamente el armamentismo y el uso de la fuerza para asegurar fuentes de energía”.