Buscan animar a todos en la construcción de una Iglesia más inclusiva, sinodal y comprometida con los pueblos indígenas
José Bolívar, obispo de Riobamba, en apertura. Foto: Celam
Riobamba, región central de Ecuador y a unos 211 km de la capital Quito, acoge la octava versión del Simposio de teología india, organizado por la Pastoral latinoamericana de pueblos originarios del 20 al 25 de abril.
Más de 80 participantes entre obispos, sacerdotes, religiosas y laicos analizan los derroteros de esta pastoral a la luz del camino sinodal.
Bajo la premisa “una Iglesia con rostro y corazón indígena”, buscarán encarar las realidades locales de las comunidades que acompañan teniendo en el centro el evangelio inculturación. Para ello echarán mano de la riqueza espiritual dejada por el Sínodo amazónico (2019).
José Bolívar, obispo de Riobamba y anfitrión de este evento, recordó que “estamos viviendo un tiempo privilegiado para “caminar juntos, dialogar y discernir desde nuestras raíces y espiritualidades” .
Recordó que este simposio “no solo representa una oportunidad para la reflexión académica; sino es una invitación a toda la comunidad eclesial para involucrarse en la construcción de una Iglesia más inclusiva, sinodal y comprometida con los pueblos originarios”.
El cardenal Álvaro Ramazzini, obispo de Huehuetenango (Guatemala) y presidente del Equipo asesor de teología india adscrito al Consejo Episcpal Latinoamericano (Celam), acompaña esta plenaria.
Señaló que en estos últimos años se ha venido dando un cambio de paradigma en la Iglesia, porque lo que “antes era una relación marcada por la condena y el rechazo, hoy busca transformarse en un diálogo auténtico basado en la escucha mutua”.
Por eso, aseguró que este simposio “no es un evento aislado”, sino que es el resultado de un proceso continuo de reflexión y construcción teórica y práctica que “hunde sus raíces en las directrices que propuso el Concilio Vaticano II”.
El purpurado sostuvo que la teología india, muy asentada en la región amazónica y mesoamericana, “es en esencia una reflexión sobre Dios, la naturaleza y el ser humano desde la perspectiva de los pueblos originarios”.
“Un ejemplo claro de ello se hace presente en la concepción del Espíritu, mientras que el cristianismo habla del Espíritu Santo, los pueblos indígenas se refieren a los espíritus de las montañas y los ríos. El desafío actual es identificar dónde contactan estas dos maneras de entender la creación”, apuntó.