Piero Pioppo ha subrayado en Madrigal de las Altas Torres la dimensión evangelizadora y social de la reina en el corazón del tiempo pascual
Piero Pioppo en el 575 aniversario de Isabel la Católica. Foto: Vida Nueva
El nuncio en España, Piero Pioppo, ha presidido este miércoles en la parroquia de San Nicolás de Bari, en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), la celebración del 575 aniversario del nacimiento de Isabel la Católica, en la que ha reivindicado su figura como modelo de fe, servicio y compromiso social, en un acto en el que han participado autoridades civiles y militares de Castilla y León, junto al obispo de Ávila y su predecesor.
“A todos ustedes el saludo del santo padre y su bendición”, ha afirmado Pioppo en su homilía, antes de subrayar que la conmemoración coincide con el tiempo pascual, “un tiempo de gracia, un tiempo en el que la Iglesia no cesa de repetir con gozo el anuncio fundante y central de su fe”.
Ese anuncio, ha insistido, es el núcleo de todo: “Cristo ha resucitado”. “Este precisamente es el caso de la reina Isabel”, ha subrayado, “que desde esta su cuna natal, por misteriosos designios de la providencia supo oponerse al servicio del Señor y de la Santa Iglesia”.
En este sentido, ha destacado su capacidad de transformar la realidad desde la fe, permitiendo “a Cristo resucitado pasar beneficiando y sanando a tanta humanidad en Castilla, en España y en el Nuevo Mundo”. “La reina Isabel supo presentar soluciones valientes, innovadoras y firmes, reivindicando los derechos fundamentales de los hombres y mujeres de su tiempo”, ha dicho, recordando las palabras del papa Francisco sobre la monarca y cómo su acción supuso “un paso de gigante”.
“El amor hasta el extremo de Cristo, la cercanía y la intimidad de Juan, el discípulo amado, la institución de la eucaristía y del sacerdocio… esos son todos acentos de la tarde en que Isabel nació”, ha continuado, subrayando que este origen marca toda su trayectoria, especialmente desde el bautismo recibido en esa misma iglesia, donde se conserva la pila bautismal: “Cristo ha resucitado y vive para siempre. Él, sin mérito de nuestra parte, sino porque nos ama hasta el extremo, cargó con nuestros pecados y nuestros sufrimientos”.
“Necesitamos a Cristo, pan de vida, nuestro bien. Con él y sólo con él se hace, se construye la civilización y la vida”, ha afirmado. “Isabel destacó por su vida, por su prudencia, su piedad y su sentido admirable de justicia”, ha insistido.
Así, ha subrayado que “la reina Isabel nos proporciona lecciones bien actuales”, especialmente en una ciudadanía que busca “el bien común” y encuentra “en el sagrario la fuerza para una tarea abnegada”. De esta manera, ha aseverado que Isabel la Católica no solo es una figura histórica, sino una testigo de una fe que, en palabras del nuncio, sigue llamada a “compartir con verdad y con esperanza las alegrías y las tristezas de la humanidad entera”.