El Papa preside su primera eucaristía en Guinea Ecuatorial en la basílica catedral de la Inmaculada Concepción
León XIV, en la basílica de la Inmaculada en Mongomo
León XIV quiere un futuro para Guinea Ecuatorial en el que “crezcan los espacios de libertad y que se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana”. Al menos así lo manifestó hoy desde la basílica catedral de la Inmaculada Concepción, Madre del Verbo Encarnado, en Mongomo.
A primera hora de la mañana, el Pontífice se desplazaba desde la capital del país, Malabo, hasta la zona continental. Su primer destino: esta ciudad costera que pertenece a la región natal del presidente Obiang Nguema Mbasogo, que estuvo acompañado de su esposa, Constancia Mangue de Obiang. Por la tarde, el Papa se desplazará hasta Bata.
Antes de comenzar la eucaristía, el Papa estuvo arropado por una multitud que con sus gritos y cánticos respaldaron la bendición de la primera piedra de la que será la nueva Iglesia de la Ciudad de la Paz.
Ya dentro del templo, en la homilía, Robert Prevost llamó a los católicos, a la ciudadanía y a las autoridades a velar por “los más pobres”, las familias “en dificultad” y puso un acento especial para defender a “los reclusos, a menudo obligados a vivir en condiciones preocupantes de higiene y de sanidad”.
“El futuro de Guinea pasa por las decisiones que ustedes toman”, expuso en una homilía en que llamó a los cristianos implicarse desde “su sentido de la responsabilidad y al compromiso compartido de custodiar la vida y la dignidad de cada persona”. “Se trata de participar, con la luz y la fuerza del Evangelio, en el desarrollo integral de esta tierra, en su renovación, en su transformación”, enfatizó.
“Hermanos y hermanas, se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial”, expresó. Y lo verbalizó a modo de oración al desear que “el Señor los ayude a convertirse cada vez más en una sociedad en la que cada uno, según sus respectivas responsabilidades, trabaje al servicio del bien común y no de intereses particulares, superando las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos”.
Con este compromiso social de transformación de la sociedad por delante, el Papa también se detuvo en valorar cómo los ecuatoguineanos están llamados a asumir el relevo misionero. Y es que el Papa aterriza en el país para celebrar los 170 años de evangelización que arrancó de la mano de los claretianos españoles.
“Es una historia que no pueden olvidar”, comentó con un pie en el pasado y otro en el futuro para animar a sus interlocutores a ser “protagonistas del anuncio del Evangelio y del testimonio de la fe”. Así hizo suya la encomienda lanzada por san Pablo VI a los obispos africanos, durante su estancia en Uganda en 1969: “Vosotros africanos, ya sois misioneros para vosotros mismos”.
“Hay hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una nueva justicia, que pueda dar frutos de paz y fraternidad”, expresó.
Al finalizar su homilía, compartió de nuevo su deseo de que los ecuatoguineanos tomen las riendas de esta tarea evangelizadora y transformadora: “Quiero animarlos: ¡no tengan miedo de anunciar y dar testimonio del Evangelio!”. “Sean ustedes los constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación”, anheló.
*José Beltrán, enviado especial a Guinea Ecuatorial