El Papa visita en Bata la prisión más grande de Guinea Ecuatorial
León XIV, en la cárcel de Bata
León XIV entró ayer por primera vez en una prisión en su Pontificado. El Papa agustino incluyó esta visita dentro de la jornada que le llevó a la zona continental de Guinea Ecuatorial. Tras pasar la mañana en Mongomo, tomó un avión hasta Bata, donde pisó la que es la cárcel más grande del país centroafricano.
Cerca de 600 hombres y mujeres vestidos de verde y naranja y con la cabeza rapada, aguardaban en formación en el patio. A la llegada del Papa, cantaron agitando banderas del Vaticano. Poco después una tormenta irrumpía en el acto. Y León XIV dejaba caer que “en algunos lugares la lluvia es señal de la bendición de Dios”.
“Estamos trabajando para rehabilitarnos y preparamos nuestra reinserción y liberación. Pedimos su ayuda para encontrar oportunidades de reinserción en la sociedad. Queremos ser ciudadanos responsables y contribuir al bienestar de nuestra comunidad”, compartió uno de los reclusos ante la mirada atenta de sus compañeros.
A la luz de estas reflexiones, Robert Prevost puso en valor la resiliencia de cuantos ven pasar su vida entre rejas por los delitos que cometieron. “Gracias por la claridad y por habernos mostrado que, aun en las dificultades, la dignidad humana y la esperanza nunca se pierden”, comenzó diciendo el Pontífice, al que se le veía especialmente conmovido tras la reflexión lanzada por uno de los internos.
El Papa quiso que su intervención fuera un impulso para su reinserción y para que los presos sean capaces de perdonarse a sí mismos: “Ninguno está excluido del amor de Dios. Cada uno de nosotros, con su historia, sus errores y sus sufrimientos, sigue siendo valioso a los ojos del Señor”.
“Dios nunca los abandonará y la Iglesia estará a su lado”, compartió el Papa, que se vio recompensado por cuantos le escuchaban con gestos de aprobación.
A partir de ahí, les recordó que “ustedes forman parte de este país”, lo que les hace sujetos de derecho. Por ello, expuso justo después que “la administración de la justicia tiene el fin de proteger a la sociedad, pero para ser eficaz debe invertir siempre en la dignidad y en las potencialidades de cada persona”.
En un discurso en el que les brindó una segunda oportunidad para renacer, reconoció que la cárcel se ve como un lugar de “soledad y desolación”.
Sin embargo, les invitó a convertir su internamiento en “tiempo de reflexión, de reconciliación y de crecimiento personal”, aprovechando para formarse. Y es que el Papa está convencido de que “siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva”.
“No permitan que el pasado les robe la esperanza en el futuro. Cada día puede ser un nuevo comienzo”, expresó con contundencia para rematar su alocución.
Después de su visita a la prisión de Bata, y antes de regresar a Malabo, León XIV rezó ante el monumento conmemorativo de las víctimas de la explosión del 7 de marzo de 2021, una deflagración en un cuartel militar que provocó más de un centenar de muertos y más de 600 heridos. Después, presidió un encuentro con jóvenes y familias en el estadio de la ciudad.
Antes de la llegada del pontífice, el capellán de prisiones Pergentino Esono Mba, de 58 años, explicó a los medios que “intentamos hacerles comprender que la vida no termina en la cárcel y que podemos hacer mucho más para recuperar la existencia”.
Por su parte, el ministro de Justicia, Reginaldo Biyogo Mba, aseguró que en las prisiones del país se respetan los derechos humanos y que se está invirtiendo en los centros.