Cono Sur

Los obispos argentinos, con memoria agradecida, valoraron al ministerio del papa Francisco

| 22/04/2026 - 00:05

En un clima de profunda emoción, la Iglesia reconoció el legado del Pontífice argentino en favor de las periferias existenciales a un año de su partida





En el marco del primer plenario del año que están desarrollando los obispos argentinos en la casa “El Cenáculo” (localidad de Pilar), se trasladaron esta tarde a la Basílica de la Virgen de Luján, Patrona de la Argentina, para recordar al papa Francisco, a un año de su fallecimiento.



La ceremonia, presidida por el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, reunió a una amplia representación de dirigentes y representantes de diversos credos y confesiones cristianas, así como autoridades nacionales, provinciales y municipales. A todos les agradeció la presencia en este acto conmemorativo y los llamó a seguir construyendo una “patria de hermanos”.

Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la CEA

Pan de Vida

Durante la homilía, y de acuerdo con la primera lectura, Colombo destacó lo que Francisco refirió sobre San Esteban. Allí subrayó la calidad de la fe de mártir que no se reveló en “buenos discursos”, sino en su capacidad de abandono en las manos del Padre y en su constante prédica sobre el perdón hacia quienes ofenden (Audiencia papal, 25 de setiembre de 2019).

Con respecto al Evangelio en el que Jesús se presenta como el Pan de Vida para saciar el hambre material y abrazar la totalidad del hombre en busca del sentido de la vida, desde sus vínculos con Dios y con los hermanos, también aludió al mensaje de Francisco del Ángelus del 5 de agosto de 2018: “Pero a Jesús no le basta que la gente lo busque, quiere que la gente lo conozca; quiere que la búsqueda de Él y el encuentro con Él vayan más allá de la satisfacción inmediata de las necesidades materiales. (…) El Señor nos invita a no olvidar que, si es necesario preocuparse por el pan, todavía más importante es cultivar la relación con Él, reforzar nuestra fe en Él que es el «pan de la vida», venido para saciar nuestra hambre de verdad, nuestra hambre de justicia, nuestra hambre de amor”.

Entró para quedarse

“Francisco puso rápidamente de manifiesto, con audacia evangélica, su ministerio pastoral en favor de toda la humanidad, especialmente de las periferias existenciales”, indicó el titular de la CEA, y expresó que su elección fue para la Iglesia argentina una inmensa alegría, y que a los obispos los conmovió fuertemente que uno de nosotros fuera llamado por el Señor a una paternidad más amplia que implicaba la preocupación por todas las Iglesias (“Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor.”, pp. 12-13.18-19)

Luego, Colombo hizo un repaso por los hitos más conmovedores de su ministerio: desde aquel pedido inicial de bendición en la Plaza de San Pedro, la resonada frase “hagan lío” pronunciada en la Jornada Mundial de la Juventud (Río de Janeiro, 2013); y hasta sus gestos finales de cercanía con los presos en Jueves Santo. Mencionó también su valentía al visitar Lampedusa para visibilizar el drama migrante, su oración en soledad durante la pandemia y su histórico gesto de besar los pies a líderes del Sudán del Sur en busca de la paz.

Sostuvo que es muy común escuchar a la gente decir que se lo extraña. “Lejos de constituir una nostalgia paralizante o la negación de esta valiosísima etapa eclesial conducida por el Papa León, reconocemos que Francisco, en nombre de Cristo, entró en nuestras vidas para quedarse. ¡Cómo nos gustaría escucharlo hoy, en estos momentos tan duros, y dejarnos interpelar una y otra vez por sus palabras, que nos invitaban siempre a luchar por un nosotros más grande!”, aseveró.

Valoró el apasionado amor al Pueblo de Dios y sus intuiciones sobre las urgencias actuales, que llevó a acoger los desafíos pastorales con los excluidos y descartados, y el protagonismo de los movimientos sociales como articuladores de la solidaridad profética: “Nuestro camino sigue soñando y trabajando juntos para que trabajadores tengan derechos, todas las familias techo, todos los campesinos tierra, todos los niños educación, todos los jóvenes futuro, todos los ancianos una buena jubilación, todas las mujeres igualdad de derechos, todos los pueblos soberanía, todos los indígenas territorio, todos los migrantes acogida, todas las etnias respeto, todos los credos libertad, todas las regiones paz, todos los ecosistemas protección… habrá errores y aciertos, pero no tengan duda: es el camino correcto” (Encuentro de los Movimientos populares, 20 de septiembre de 2024).

A un año de la partida del papa Francisco

Solo juntos

El presidente del Episcopado también se refirió al pedido de Francisco hacia la comunidad eclesial, a quien animó a su conversión para ser una Iglesia en salida, hospital de campaña y casa de todos, con sinodalidad y la evangelización de los distintos universos juveniles y el acompañamiento pastoral integral de las familias, con una especial consideración y discernimiento de la situación de las nuevas uniones (Evangelii gaudium, 24).

Agregó que, en esta dinámica de asumir los contextos como oportunidades evangelizadoras que necesitan signos y palabras concretas, Francisco ejerció, en tiempos de pandemia, un ministerio de consuelo, esperanza y solidaridad frente a la soledad, el aislamiento y el sálvese quien pueda: “Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente (…) descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos” (Momento de oración extraordinario en tiempos de epidemia, 27 de marzo de 2020).

Marcelo Colombo especificó que se jugó hasta el final de su vida por la “sublime causa de la paz”, apelando a la construcción de una sociedad más justa, a través de la interacción de los distintos sectores y dirigencias y al diálogo ecuménico e interreligioso como instrumento al servicio de la fraternidad humana (Encíclica Fratelli tutti, n. 198 y n. 202).

Padre universal

“Mucho nos hemos lamentado de no haberlo tratado bien, de haber sido mezquinos como sociedad e incluso como Iglesia, al no acoger sus propuestas bien inspiradas, al desconfiar y retacear nuestro apoyo a tantas iniciativas en favor de nuestro pueblo. Nos queda aprender de una buena vez y no seguir castigándonos con la indiferencia, el desinterés, la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos”, manifestó Colombo en la homilía.

Y se refirió a la visita al país que Francisco no hizo. Dijo que, más allá de las múltiples posibles razones, cree que “nunca se fue del todo de su Patria porque permaneció como un interlocutor permanente en nuestras mesas y en nuestra vida social, aunque faltara el calor del encuentro con las muchedumbres de los viajes papales”. Además, Bergoglio siguió poniendo nombre a temas difíciles e inventó palabras para expresar contenidos poco comprensibles y que sacudieran, dejando caer las formalidades, y llamándonos a reconocer la complejidad de la trama que nos toca habitar y a “aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en un eslabón de un nuevo proceso” (Evangelii gaudium, n. 227).

Para concluir anheló, en este atardecer en la casa de la Madre, que Ella cuide y obtenga la protección de su Hijo para cada uno y para la Patria, y “para el mundo y sus muchedumbres pobres que Francisco supo amar como padre universal, en nombre de un Dios amor, todo misericordia”

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