Vaticano

León XIV, en Guinea Ecuatorial: “Dios no quiere dominio y discriminación”

| 21/04/2026 - 15:05

El Papa aterriza en Malabo para rematar su gira africana y asume el discurso social de Francisco: “Esa economía mata”





León XIV ya está en Guinea Ecuatorial. El Papa aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Malabo poco antes del mediodía, para rematar la gira de doce días por África que le ha llevado a Argelia, Camerún y Angola.



Tras ser recibido por el presidente Obiang Nguema Mbasogo, ambos se dirigieron al Palacio Presidencial. Los nueve kilómetros que separan el aeródromo del centro de la capital ecuatoguineana los recorrió arropado por el griterío y los aplausos de una ciudadanía que se echó a la calle en esta jornada festiva. Y también histórica, porque la anterior visita papal data de 1982, cuando Juan Pablo II visitó durante una jornada el país. El Papa agustino permanecerá tres días con un desplazamiento a la zona continental mañana, con parada en las ciudades de Bata y Mongomo.

En el Palacio Presidencial, y después de una reunión a puerta cerrada con el presidente, León XIV mantuvo un encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

Promoción de derechos

Al comenzar su intervención, León XIV hizo suyas las palabras que uso precisamente Juan Pablo II para definir al presidente Obiang, cuando se refirió a él como “el centro simbólico hacia el que convergen las vivas aspiraciones de un pueblo a un clima social de auténtica libertad, de justicia, de respeto y promoción de los derechos de cada persona o grupo, y de mejores condiciones de vida, para realizarse como hombres y como hijos de Dios”. “Son palabras que siguen siendo actuales y que interpelan a cualquiera que ocupe un cargo público”, añadió justo después sobre el mandatario, que lleva al frente del país desde 1979.

León XIV, en el aeropuerto de Malabo. Foto: EFE

Robert Presvost subrayó que su visita busca “confirmar en la fe y consolar al pueblo de este país en rápida transformación”. Lo cierto es que el Pontífice acude a Guinea Ecuatorial cuando se cumplen 170 años del inicio de su evangelización.

Echando mano de san Agustín y ‘La ciudad de Dios’, el Papa habló de la importancia de vincular a Dios con el amor al prójimo, “especialmente a los pobres”.

La experiencia humana

Fue entonces cuando quiso abordar las “cuestiones que sacuden los cimientos de la experiencia humana”. De hecho, se remitió al papa Francisco, en su discurso a los movimientos populares en 2025, para denunciar cómo en el planeta “la falta de tierra, alimentos, vivienda y trabajo digno” coexiste con el acceso a los móviles, a las redes sociales y a la Inteligencia Artificial. Desde ahí, presentó como “una tarea ineludible” de las autoridades civiles y de la buena política “eliminar los obstáculos al desarrollo humano integral”.

En concreto, expuso el peligro de especular con las materias primas que puede hacer olvidar “la salvaguardia de la creación, los derechos de las comunidades locales, la dignidad del trabajo y la protección de la salud pública”. Es más, literalmente hizo su uno de los gritos que marcó el pontificado de Francisco, cuando se cumple un año de su muerte: “Esa economía mata”. Así, recordó la existencia de guerras por “la colonización de yacimientos petrolíferos y mineros”, sin tener en cuenta el derecho internacional ni el derecho de los pueblos.

Para León XIV no se trata de un problema menor: “El destino de la humanidad corre el riesgo de verse trágicamente comprometido”. “Dios no quiere esto”, sentenció justo después, para detallar que su nombre de Dios “no puede ser profanado por la voluntad de dominio, la prepotencia y la discriminación”. “Sobre todo, nunca debe ser invocado para justificar decisiones y acciones que causan la muerte”, apostilló.

Con la vista puesta en el futuro de Guinea Ecuatorial, comentó que “sé que han emprendido el imponente proyecto de construir una ciudad que, desde hace unos meses, es la nueva capital de su país”. “Han querido darle un nombre en el que parece resonar el de la Jerusalén bíblica: Ciudad de la Paz”, apreció el Papa.

A partir de ahí, se adentró en una reflexión sobre “la ciudad a la que quiere servir”. “Es fundamental que perciba la diferencia entre lo que perdura y lo que pasa, manteniéndose libre de la riqueza injusta y de la ilusión del dominio”, alertó sobre la necesidad de servir al bien común en la vida social y política.

Buscando el Reino de Dios

Con estas coordenadas, presentó la Doctrina Social de la Iglesia como “una ayuda para cualquiera que desee afrontar las ‘cosas nuevas’ que desestabilizan el planeta y la convivencia humana, buscando ante todo el Reino de Dios y su justicia”. En este punto, reivindicó el papel de la comunidad católica a la hora de “contribuir a la formación de las conciencias mediante el anuncio del Evangelio y la propuesta de criterios morales y principios éticos auténticos, respetando la libertad de cada persona y la autonomía de los pueblos y sus gobiernos”. “El objetivo de la doctrina social es educar para afrontar los problemas, que siempre son diferentes, ya que cada generación es nueva, con nuevos retos, nuevos sueños y nuevos interrogantes”, detalló el Papa.

León XIV y el presidente de Guinea Ecuatorial, Obiang Nguema Mbasogo. Foto: Vida Nueva

“Que este país no dude en revisar sus propias trayectorias de desarrollo y las oportunidades positivas de situarse en la escena internacional al servicio del derecho y la justicia”, deseó para Guinea Ecuatorial.

Así, apreció que “hay que valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar políticas que vayan a contracorriente, centradas en el bien común”. “Se necesita urgentemente el valor de nuevas visiones y de un pacto educativo que dé a los jóvenes espacio y confianza”, aseveró. La ciudad de Dios, ciudad de la paz, debe ser acogida, en efecto, como un don que viene de lo alto y hacia el cual dirigir nuestro deseo y todos nuestros recursos.

Un privilegio para el pueblo

En su discurso de bienvenida al Papa, el presidente Obiang Nguema Mbasogo, puso en valor cómo su presencia en Guinea Ecuatorial es “un privilegio especial para nuestro pueblo”. “Nos sentimos sumamente agradecidos de que haya escogido a nuestro país en su primer viaje apostólico y pastoral al continente africano”, explicó.

León XIV y el presidente de Guinea Ecuatorial, Obiang Nguema Mbasogo. Foto: Vida Nueva

El jefe de Estado del país centroafricano destacó el “ambiente de paz, prosperidad y progreso que reina en nuestro suelo patrio”. De la misma manera, Obiang subrayó que Guinea Ecuatorial cuenta con un 90% de católicos, lo que le convierte en “un enclave propicio para el cristianismo en África central”.

El presidente apreció además el pastoreo de Robert Prevost “en un momento de crisis política y económica, de incertidumbre en un mundo globalizado”.


*José Beltrán, enviado especial a Guinea Ecuatorial

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