El cardenal Fernández advierte: “Es deshonesto decir que el papa León quiere borrar a Francisco”

A un año de la muerte del Pontífice argentino, el prefecto de Doctrina de la Fe reivindica su legado

El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto de Doctrina de la Fe, con el papa León XIV

En vísperas del primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco, el próximo 21 de abril, el cardenal Víctor Manuel, Tucho, Fernández ha hecho un balance de la herencia que deja el pontífice argentino y del rumbo actual de la Iglesia. En una entrevista al diario ‘Il Giornale’, el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha querido despejar cualquier duda sobre una supuesta ruptura en el Vaticano, defendiendo la continuidad entre el magisterio de Francisco y el del actual papa León XIV.



“Soy Bergoglio”

Al recordar los últimos días de vida de Francisco, el cardenal argentino compartió un momento de profunda intimidad espiritual. “En una de las últimas audiencias que tuve con él, cuando ya casi no hablaba, me miró, me sonrió y me repitió una frase que ya me había dicho en el pasado, en momentos muy importantes: ‘Humíllate y confía’”, relató el purpurado.

Según Fernández, esta petición era una llamada directa a “renunciar a toda forma de orgullo y tener manifestaciones de humildad, porque de esta manera Dios habría podido hacer una gran obra a través de la propia persona”. Esta misma sencillez es la que marcó el pontificado desde sus inicios. De hecho, el prefecto señala que el recuerdo que más le ha quedado grabado de estos 12 años fue la primera vez que le llamó por teléfono tras su elección: “Las primeras palabras fueron: ‘Soy Bergoglio’. Parece una cosa banal, pero creo que dice mucho sobre la humildad de este hombre”.

El corazón del Evangelio

Repasando las decisiones que han cambiado la Iglesia durante la última década, Fernández apunta a una transformación profunda en el mensaje: “Su insistencia en pedir que se hable con el corazón del Evangelio, como anuncio de amor infinito”.

Asimismo, subraya cómo Francisco aplicó la jerarquía de las verdades a toda la predicación y destaca, de forma particular, “la condena de la pena de muerte, a la que aún hoy, lamentablemente, los grupos más tradicionalistas se resisten”.

Ante los comentarios de algunos analistas que sugieren que el actual pontificado busca cancelar la “etapa bergogliana”, el cardenal es tajante. “Cada Papa tiene su estilo personal y sus prioridades, pero decir que el papa León quiere borrar lo hecho en el pontificado de Francisco es deshonesto”, asevera.

Francisco no está enterrado

Lejos de una ruptura, Fernández detalla cómo el papa León XIV promueve activamente el legado de su predecesor. Recordó que pidió a los cardenales “que volviéramos a leer ‘Evangelii gaudium’ y luego nos invitó a reflexionar de nuevo sobre su aplicación. Ahora ha convocado a los presidentes de las Conferencias Episcopales para retomar la acogida de ‘Amoris laetitia’. Son señales que nos ayudan a descubrir que Francisco no está enterrado”. “Ciertamente, para aquellos que rechazaban todas sus enseñanzas o para aquellos que las aceptaban solo en apariencia, su pontificado habrá sido solo un mal paréntesis (olvidando la hermenéutica de la continuidad)”, señala a continuación.

No obstante, el cardenal reconoce que existe un sector de la Iglesia que se alegra de este cambio de ciclo: “Ciertamente, para aquellos que rechazaban todas sus enseñanzas o para los que las recibían solo en apariencia, su pontificado habrá sido solo un mal paréntesis”. Pese a ello, insiste en que entre León y Francisco “más que la contraposición se debería ver la complementariedad”.

Los retos de la fe

Como prefecto de Doctrina de la Fe, Fernández se enfrenta a diario a los desafíos pastorales de una sociedad donde muchos consideran que la fe ya no es necesaria. Para revertir esta situación, propone partir de la experiencia humana, marcada por “la insatisfacción, el vacío, la falta de sentido en la vida”, para ofrecer “la experiencia de una amistad con Cristo que ilumina, ofrece sentido, con la certeza de ser amado”.

El cardenal reconoce que la transmisión de la fe sufre hoy por la “enorme distracción” y los “excesos de ruido de las redes sociales y del mundo en general”, aunque se muestra esperanzado en que “tarde o temprano todos nos cansaremos de las distracciones que nos dejan solo superficialidad”.

Para que la fe no se quede en algo abstracto, el cardenal aboga por parroquias que sean comunidades “llenas de carismas” y con “espacios diversos para el encuentro personal con Cristo”. Y como advertencia final de cara al futuro de la vida cristiana, el cardenal señala una elección inaplazable para la Iglesia de hoy: “La de dejarse guiar por el Espíritu Santo sin miedos, sin oponer resistencia, sin el apego a lo que siempre hemos dicho y hecho”.

Papa Francisco

Papa Francisco. Foto: Archivo

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