El jesuita belga Jean Louis Ska es desde hoy a mediodía doctor honoris causa de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas. El aula magna del campus de Cantoblanco acogió la ceremonia de investidura.
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El investigador, de 80 años, es reconocido internacionalmente por su relectura de la Torá y del Antiguo Testamento. De hecho, su obra de referencia es ‘Introducción al Pentateuco’. Perteneciente a la Society of Biblical Literature, considera que la Biblia es más un libro de preguntas que de respuestas.
A través de la educación
Durante su discurso de agradecimiento, Ska defendió los lazos entre Atenas y Jerusalén, entre la cultura griega y la tradición bíblica a la hora de configurar la identidad de la humanidad. Para el intelectual, en ambos casos “la identidad deja de definirse únicamente por el origen o la sangre y pasa a entenderse como algo que se aprende, se cultiva y se transmite a través de la educación”.
Con este punto de partida, reivindicó la educación como “espacio de transmisión de valores, de formación de la persona y de construcción de una comunidad”. Y es que, el jesuita es un convencido de que “el conocimiento debe transmitirse… al igual que el gusto por saber”.
El rector de la Universidad Pontificia Comillas, Antonio Allende, acogió al nuevo honoris causa, resaltando su capacidad para “acercarnos a la Biblia como un relato”. A la par, aplaudió dones en su escritura como “la ambigüedad, la ironía, el humor, los silencios de los textos, que tan a menudo significan tanto”.
Precisión y sensibilidad
El profesor Pierfrancesco Cocco ejerció como padrino del nuevo honoris causa. En su laudatio destacó que Ska “su enseñanza ha reconciliado sincronía y diacronía, precisión filológica y sensibilidad teológica, exigencia académica y hospitalidad intelectual”.
A la vez, puso en valor cómo en investigador, más que contagiar “conclusiones cerradas, ha ofrecido criterios, más que imponer modelos, ha formado lectores”. “Por eso su legado no es solo un corpus de publicaciones, sino una forma de leer que ha elevado el nivel del debate exegético y ha formado una auténtica escuela”, ensalzó el docente durante su intervención.
En esta misma línea, apreció su rigor y pedagogía, en tanto que “su magisterio ha mostrado que la exégesis no consiste en imponer teorías al texto, sino en dejar que el texto despliegue su arquitectura, su ritmo y su sentido”.