La religiosa ha explicado que el sacerdocio femenino no resolvería automáticamente la escasez de vocaciones
Linda Pocher, salesiana, una de las invitadas al Consejo de Cardenales
“La liturgia debe ser una expresión de todo el Pueblo de Dios”. Así lo ha subrayado la religiosa Linda Pocher, teóloga de cabecera del papa Francisco, quien, en 2022, la invitó a asesorar al Consejo de Cardenales sobre el tema de la mujer en la Iglesia. Ahora, en una entrevista con Katholisch, la religiosa salesiana ha explicado por qué aún no existe un ministerio ordenado para mujeres en la Iglesia.
“Durante siglos, el ministerio ordenado en la Iglesia se ha entendido y teológicamente arraigado como exclusivamente masculino. El Proceso Sinodal ha dejado claro que muchos hombres y mujeres en todo el mundo desean reconsiderar esta restricción”, ha señalado. Sin embargo, la religiosa ha reconocido que existe “una diferencia importante entre Occidente y otras regiones del mundo es que las estructuras patriarcales dominantes aún existen en muchos lugares”, y que esto “afecta la libertad de expresión y la autonomía de las mujeres”.
A pesar de esto, “en muchos países hay una creciente conciencia de que hombres y mujeres son iguales”. Por ello,”si esta creciente conciencia es obra del Espíritu Santo, entonces es el Espíritu Santo mismo quien impulsa tales reformas teológicas”.
De esta manera, la religiosa aboga por una Iglesia en la que exista “una buena colaboración entre hombres y mujeres”, porque “lo que tenemos en común trasciende cualquier cuestión de género”. “Juntos, hacemos que una celebración litúrgica sea más completa y más cercana al Reino de Dios”, ha insistido.
Además, considera que “la imagen de la Iglesia y del ministerio ordenado cambiaría y se completaría” si las mujeres fueran diaconisas o sacerdotes. “Quedaría más claro que su vocación a estos roles no proviene de su género, sino de su bautismo y de la vocación de Dios”, ha explicado.
Sin embargo, reconoce que “admitir a las mujeres a los ministerios sacramentales requiere una reforma más radical: sin una revisión estructural, después del entusiasmo inicial, nos encontraríamos con los mismos problemas de antes, como la falta de vocaciones”.
Además, considera que la ordenación de mujeres “no resolvería automáticamente el problema de la escasez de sacerdotes”. “El asunto es más complejo y concierne a la vocación de las personas y a la vida de la Iglesia en su conjunto”, subraya. “Ante todo, necesitamos personas que se sientan llamadas a trabajar en la Iglesia. En cuanto a la cuestión de las mujeres, también debemos considerar la reacción de quienes se oponen a su ordenación“, ha aseverado.
En cuanto a si el papa León XIV llevará a cabo la ordenación de mujeres en la Iglesia, ha apuntado que, si bien no tiene respuesta, el papa Francisco “no se oponía” y que el actual pontífice “ha manifestado su deseo de continuar con el espíritu de su predecesor, pero hasta ahora ha sido cauto en sus declaraciones”.
“Sin embargo, considero que su decisión de publicar las conclusiones finales de la comisión de estudio sobre el diaconado femenino es una señal contundente. Si bien el contenido del documento resulta decepcionante, su divulgación completa y sin anotaciones demuestra su compromiso con la transparencia y la continuidad de la investigación y el diálogo. Lo veo como una señal prometedora y positiva”, ha explicado.