Destacaron que cada vida posee una dignidad infinita y su defensa es una exigencia ética
El Secretariado Nacional para la Pastoral del Cuidado de la Vida Naciente y la Comisión Episcopal de Vida, Laicos, Familia y Juventud de la Conferencia Episcopal Argentina, en la Solemnidad de la Anunciación y con motivo del Día del Niño por Nacer, recordaron y reafirmaron el valor intrínseco de cada vida humana desde su concepción.
Se dirigieron a todas aquellas personas de buena voluntad que trabajan al servicio de la vida, a las familias, padres y madres que cuidan y forman a sus hijos, a las madres en situación de vulnerabilidad “que tejen la trama de la vida en las situaciones más adversas y a las mamás embarazadas”.
Al enfrentar el misterio de la vida reconocieron que “cada persona es sagrada, que encierra un llamado y una vocación particularísima”. Agregaron que es una fuerte certeza que los reanima en la tarea y la responsabilidad de anunciar y acoger cada vida humana como un don siempre nuevo.
Señalaron que cada vida posee una dignidad infinita, independientemente de su etapa de desarrollo, y su defensa es una exigencia ética que abarca todas las fases de la existencia humana.
Mencionaron, además del aborto, la maternidad subrogada, el congelamiento de embriones humanos y el abandono de las madres en situación de vulnerabilidad como formas gravísimas de violación a la dignidad humana que debilitan y oscurecen la consciencia ética sobre la sacralidad de la vida, poniendo en riesgo a cada persona y a la sociedad.
Frente a la cultura del descarte, el Secretariado se posiciona junto a la cultura de la vida, del encuentro y del servicio, de vida gastada y en salida, de solidaridad y comunión. “No hay cultura de la vida por fuera de las personas”, afirmaron. Sostuvieron que la defensa de la vida es tarea y responsabilidad que se teje en el entramado de familias, instituciones y servicios que custodian y sostienen la vida.
Aseveraron que el Evangelio de la vida es una realidad concreta y personal, que exige sacrificio y responsabilidad. Por tal motivo, animaron a dar testimonio y anunciar de forma renovada el valor de cada vida humana, y la belleza y vocación a la maternidad y paternidad, especialmente en el actual contexto social.
Para concluir, expresaron su acompañamiento a tantos servicios y pastorales que se esfuerzan en la promoción y cuidado de la vida, a ejemplo del Sí generoso de María.