En la mañana del 12 de marzo, a la comisión judicial y a la representación legal de la Oficina del Comisario Pontificio, el órgano que gestiona de manera provisional el monasterio de Belorado, les acompañaron tres religiosas. Allí estaban la madre María Javier Soto, sor María Mercedes Iradi y sor Carmen Ruiz, presidenta, vicaria y secretaria de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Arantzazu.
Mano a mano con el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, la madre María Javier ha estado al frente del particular gabinete de crisis que se tuvo que erigir en mayo de 2024. No solo para afrontar las aristas judiciales del caso, sino para hacer frente a las facturas que han dejado tras de sí las cismáticas, amén de alentar a las clarisas de las demás comunidades de la federación, que han sufrido este entramado como un duelo familiar. Ellas son las administradoras reales de Belorado, quienes tienen la llave de su presente y su futuro.
PREGUNTA.- ¿Cómo han vivido las clarisas de Arantzazu estos casi dos años de ‘viacrucis’ por el caso Belorado? ¿Y usted?
RESPUESTA.- Al principio, lo vivimos como con sorpresa, nos dejó a todas diciendo: “Pero, bueno, ¿qué está pasando? ¿En qué están pensando?”. Pero luego, según ha ido pasando el tiempo y se han ido sucediendo los acontecimientos, hemos visto que la cosa era muy grave, y lo estamos viviendo con dolor y acompañándolas en todo momento con la oración, porque ha sido una comunidad querida y muy conocida, con vocaciones y un futuro prometedor. ¡Es todo tan extraño! Que una comunidad de clarisas abandone la Iglesia, cayendo en excomunión por cisma, es tan doloroso para todos…
P.- ¿Le ha preocupado que la exhibición mediática de las religiosas excomulgadas haya podido proyectar una imagen errónea de lo que es la vida contemplativa?
R.- Sí, ciertamente nos ha preocupado mucho. Sobre todo, la exhibición mediática. Nuestra vida es más de silencio, más de recogimiento y oración. No hemos entendido por qué tenían que estar todos los días saliendo en los medios. Pero, bueno, ha sido cosa de ellas. Creerían que les iba a ser beneficioso. Pero lo hemos vivido con dolor y estando con ellas desde la oración.
P.- Este tiempo ha supuesto, además, un desembolso económico notable de la Federación para sostener los gastos que se generaban en Belorado. ¿Cómo han afrontado este desembolso inesperado?
R.- Ha sido un esfuerzo muy notable. En la Comisión Gestora nombrada por D. Mario, nosotras hemos tenido la labor de ayudar a sostener económicamente la situación. Nuestra Federación vive del trabajo, no tenemos grandes fortunas. Hay dos o tres comunidades que tienen una situación algo más boyante, porque viven en ciudades, pero no mucho más. Pero estamos agradecidas, porque, además de los monasterios de la Federación, también hemos tenido algo de ayuda de la Orden y de otras federaciones de clarisas que han querido ayudarnos.
P.- ¿Cree que con la entrega de llaves del pasado jueves queda cerrado el caso?
R.- Pienso que no. Ojalá me equivoque, pero creo que no.