El pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización inaugura la nueva sede de OMP en España y reivindica la misión ‘ad gentes’ como un acto de caridad que implica a todos los bautizados
El pasado sábado, la inauguración de la nueva sede de la Dirección Nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) en España fue presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto de la Sección para la primera evangelización y las nuevas iglesias particulares del Dicasterio para la Evangelización, del que dependen las OMP.
En un contexto marcado por el centenario de la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND), que se celebrará el próximo mes de octubre, Tagle quiso comenzar dando las gracias en una entrevista llevada a cabo por la organización. “Me gustaría dar las gracias a los católicos de España por su maravilloso compromiso con el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) y con las Obras Misionales Pontificias”, afirmó.
Un compromiso que, para él, “nos muestra el espíritu de la Iglesia en España y es un testimonio que nos da un maravilloso ejemplo para el resto del mundo”. “Estamos muy agradecidos con la Iglesia en España y esperamos que este espíritu sea transmitido de nuestra generación a las futuras generaciones”, continuó el cardenal.
“En primer lugar, reconocemos que los orígenes de las cuatro Obras Misionales Pontificias fueron muy personales, incluso inspirados por el Espíritu Santo”, explicó. Los fundadores “probablemente no pensaban que estaban comenzando una obra o una sociedad”. Simplemente decían: “Vamos a escuchar las historias de los misioneros, después recemos, y después, ¿qué actos de caridad podemos hacer?”.
“Las organizaciones a veces se centran en un elemento y se olvidan de las historias simples de los comienzos”, señaló, advirtiendo que, si se pierde el carisma original, OMP puede parecer “solo otra estructura más”. O peor aún, “la gente puede pensar que todo esto es solo para conseguir dinero, y no una animación y una oración real por la misión”. Para Tagle, el desafío es mantener viva la raíz espiritual que dio origen a la institución.
“En mi trabajo, en el Dicasterio, tenemos países en los que apenas hay mil doscientos cristianos, y el resto de la gente allí no ha oído hablar de Jesucristo”, explicó el cardenal. “Como somos una comunión, es una obligación y una responsabilidad espiritual y misionera por parte de aquellos que ya han escuchado a Cristo y al Evangelio, de compartir esa fe”.
Sin embargo, subrayó que la misión ‘ad gentes’ no es colonialismo ni imposición. “Esto es un acto de caridad. La misión ‘ad gentes’ no es solo seguir el mandato del Señor, sino también compartir el don que tenemos. No lo imponemos, los regalos nunca se imponen, sino que lo compartimos”. “Si nuestro amor es global, entonces debemos pensar en la gente que está más allá de nuestros propios países y que necesitan el Evangelio”, aseveró el cardenal.
El lema elegido para el DOMUND, que celebra su centenario, —’Uno en Cristo, unidos en la misión’—, es, para Tagle, la forma en la que el Papa quiere recordar que el centro no son las obras, sino Cristo. “Sí, nos dedicamos a la labor misionera, a enseñar, a los colegios, a las clínicas, a los hospitales… todas ellas son expresiones de nuestra fe en Jesucristo”, explicó. Pero advirtió: “No debemos perdernos. Debemos hacer cosas buenas… pero lo primero es Jesús, Él es la buena noticia”.
Incluso en las instituciones, el foco debe ser claro: “Estamos sirviendo a la gente a través de colegios, hospitales… pero a través de Jesús”. “No estamos haciendo todo esto por nosotros mismos”, insistió, “ni para ganar gloria. Todo lo que hacemos lo hacemos por Jesús, y entonces debemos hacerlo juntos”.
“Yo vengo de Filipinas, y la fe en Cristo llegó por primera vez hace 500 años, gracias a los misioneros españoles que fueron allí”, recordó. “Tenéis una historia maravillosa de compartir la fe ‘ad gentes’, y esperamos que ese legado no sea abandonado”.
“Si hay un regalo que España puede ofrecer al mundo, aparte del arte, aparte de la arquitectura, aparte de la buena comida, es compartir la fe por dondequiera que vayan”, aseveró el cardenal.