Entrevistas

Antonio Banderas: “Jesús es siempre novedad”

| 30/01/2026 - 04:38





Entra en la sala de ensayo. Sin que uno pueda percatarse por dónde y cómo. Simplemente, se incorpora entre los actores como uno más. Baila, canta, abraza, comenta, sugiere… Ellos interactúan con su jefe, no con la estrella de Hollywood. Hablan con un compañero en las tablas. Y se divierten con un amigo cómplice. Es así como Antonio Banderas (Málaga, 1960) ejerce de director de ‘Godspell’, el musical setentero que no parece tener fecha de caducidad. No solo porque el Evangelio y Jesús de Nazaret no prescriben, sino porque el artista malagueño ha sabido revisitarlo con los ojos de hoy.



Llega al Teatro Pavón de Madrid, después de agotar durante el otoño las localidades en todas sus representaciones en el Teatro Soho CaixaBank de Málaga. Tan solo estará seis semanas en la capital, en las que Antonio sigue su mismo ritual vespertino. Cuando las luces se apagan para que comience la función, se cuela en la platea para no agitar al auditorio. Se sienta en la cuarta fila, observa y anota. “Abro mi libretilla, voy corrigiendo cosas para mantener el espectáculo siempre en tensión y vivo”. Lo logra.

PREGUNTA.- Se le ve como uno más entre sus actores…

RESPUESTA.- Hoy la actividad física ha sido una especie de ‘sevillana revertida’, pero el calentamiento hay que hacerlo todos los días, porque, si no, te puedes lesionar. No puedes salir a escena sin más. Hay que hacerlo todos los días. Es obligado por contrato. Después de esta primera toma de contacto, se van a maquillaje y se inicia una escalera de preparativos que terminan en el escenario. Aunque estos ejercicios previos no son nada comparados con ‘A Chorus Line’. Aquel show sí era un paliza, con una hora y cuarto de actividad física, nunca he estado tan en forma. Cuando comenzaba la función, ya estábamos sudando. Era uno de los puntos fuertes del musical.

P.- ¿Y cuál es el punto fuerte de ‘Godspell’?

R.- El guion y, sin duda, la voz. Es muy exigente vocalmente desde 2012, cuando ve la luz una versión nueva que Stephen Schwartz reescribe, con unos coros muchísimo más complicados y más intensidad en la partitura que la propuesta original de los años 70. Ni siquiera la película tuvo grandes cambios respecto al libreto de Broadway. Los coros eran muy planos, parecían una función de iglesia. No en vano, algunas canciones tenían precisamente su origen en cantos litúrgicos.

Vigente y activo

P.- ¿Cómo se hace para que un relato con más de dos mil años, reversionado en los 70, suene a 2026 y no a algo caduco?

R.- ¡Hay relatos mucho más antiguos que siguen estando de actualidad! El teatro nace hace más de tres mil años. En la Grecia antigua, Esquilo, Sófocles y Eurípides escribían ya obras que hoy parecen increíblemente modernas. Por ejemplo, ‘Lisístrata’, sobre una huelga de sexo en aquella época para tener a los hombres a raya. Eso ahora parece casi una anacronía, pero sucedía. El mensaje de Jesús está vigente y activo. Pero, lamentablemente, no acabamos de acogerlo plenamente. La prueba de ello es que seguimos matándonos. Este musical nace, de alguna forma, en paralelo al movimiento hippie, y una reacción de la juventud norteamericana contra la guerra de Vietnam. Es el punto de partida, no solo de ‘Godspell’, sino también de ‘Jesucristo Superstar’ y ‘Hair’. Los hippies encuentran en la palabra de Jesús una agarradera que coincide con el lema icónico ‘Peace and love’, una filosofía que encajaba con el mensaje de Jesús.

Luego están los dogmas de fe, que son una elección personal, en los que entran las creencias que uno puede tener. Pero, al margen de esa fe, el mensaje es universal. ‘Godspell’ no ignora ni esconde este aspecto. De hecho, se apunta claramente, haciendo hincapié en ciertos momentos con expresiones muy nuestras como ‘La muerte no es el final’. También mostramos a un Jesús que apela continuamente a su Padre, mostrando así el misterio de la Santísima Trinidad. Lo que ocurre es que he querido dar a la propuesta un carácter metateatral, imprimiendo al grupo una identidad que no tenía antes, el grupo no sabía a dónde iba ni de dónde venía. Son una compañía de teatro y los he metido en medio de un conflicto armado.

P.- ¿En un lugar determinado?

R.- Puede ser cualquier sitio, aunque seguramente al primero que nos lleva es a Ucrania. Ese grupo se encuentra en ese contexto, en un refugio, cuando aparecen dos personajes, Jesús y Judas, que nunca se sabe si son realmente personas, si representan una idea o solo están actuando. Pero, poco a poco, se van dando cuenta de lo que hay. Por ejemplo, cuando Jesús termina de cantar ‘Salva a tu Pueblo’. Entonces comparte una reflexión ante el grupo que debería extrañarles, con ese ‘Yo no vengo a cambiar la ley’. ‘No he venido a abolir, sino a dar plenitud’, les aclara.

Así, va generando desconcierto y caos, pero también esperanza en un grupo con el que juega en el mejor de los sentidos. Actuar es jugar, vivir es jugar. Y les propone un juego: representar parábolas como un ejercicio de improvisación interpretativa, y creo que así lo capta el espectador: el juez, el hijo pródigo, el samaritano… Poco a poco, se va complicando la trama, hasta que el segundo acto da un giro y se acerca al relato de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, siempre con la dicotomía de que ellos no son los doce apóstoles. En realidad, son nueve, con presencia de mujeres. Ahí se acaba el juego.

‘Nihil obstat’

P.- Llega a Madrid con el aval del obispo de Málaga, José Antonio Satué. Después de ver la obra, llegó a decir en redes sociales que “me ha gustado tanto que tengo la tentación de decir que es herética, para que vaya todo el mundo”.

R.- ¡Estuvo sembrado! Contar con su ‘nihil obstat’ ayuda mucho, porque de alguna manera ratifica que los mensajes emanados del escenario son universales, que pueden o no estar ligados a la religión católica o a la filosofía cristiana, pero que plantean una forma de entender la vida asimilable para cualquiera. La gente, cuando se enfrenta a la obra, escucha hablar del amor al prójimo, el perdón, la humildad, no hacer de tu fe un espectáculo, la autenticidad… Son propuestas incluidas en la obra que nacen del cristianismo, pero que son patrimonio de todos. Es una actitud vital y unos parámetros de actuación que los no creyentes pueden aceptar.

P.- Ha buceado a fondo en el evangelio de Mateo…

R.- Es fascinante, porque dentro hay algunas expresiones que desconciertan, que aparentemente están fuera de lugar. Sin embargo, si uno lo lee desde el conjunto de la Biblia, descubre que también es un puzle, un juego, como el teatro, que genera un espacio formal para el espectador. Por ejemplo, en la crucifixión, cuando escuchamos que se cumple lo que está escrito… ¿Dónde estaba escrito? Resulta que, en la propia historia de la salvación, había un guion en el que tanto Jesús como Judas asumen papeles que podríamos llegar a considerar como cómplices. En esta versión de ‘Godspell’ humanizamos a Judas hasta tal punto de que se muestra en desacuerdo con el papel que le ha tocado hacer. Y se pregunta: ¿por qué mi símbolo tiene que ser la soga con la que me tengo que ahorcar? ¿Por qué tienes que ser siempre el bueno y yo el malo? A la vez, mostramos un entendimiento entre estos roles para que acepten que tiene que ser así.

La relación entre ellos que se ve al principio es agresiva por parte de Judas, porque está contrariado precisamente por su destino. Jesús, en cambio, acaba asumiendo el rol de su discípulo. De ahí ese ‘Lo que tengas que hacer, hazlo pronto, amigo’. Además, Jesús tiene que asumir la voluntad del Padre, que le lleva a pasar por la cruz. Porque Jesucristo no sería Jesucristo si hubiera muerto en una cama anciano. A esto hay que unir otras tantas tramas imprescindibles: la opresión de un gran poder sobre Galilea, unos fariseos que temían la llegada de los profetas y que les quitaran los puestos que tenían… Rechazan todo lo nuevo que pueda venir, y Jesús es siempre novedad, y se rasgan las vestiduras porque ellos no tienen potestad para condenar y matar, entregándolo a Poncio Pilato porque solo los romanos podían ejecutar la violencia. El propio Pilato quiere salir de ahí, mientras se producen revueltas, aparecen secundarios como Barrabás… Parece un guion cinematográfico.

P.- O de teatro…

R.- Y ahí emerge la figura de Jesús, con una fortaleza que le lleva a enfrentarse a los romanos, a los rabinos, al propio sanedrín. Sabía que algo malo le iba pasar, pero siguió adelante. Es muy emocionante leer desde la mirada del relato momentos casi mágicos como la escena en la que Jesús dice a los suyos que uno de ellos le va a negar tres veces antes de que el gallo cante. ¡Es una sensación fascinante observar cómo va por delante de los acontecimientos porque conoce todos los hilos y todos los personajes que se mueven a su alrededor! Indudablemente todos estos giros tienen que ver mucho con el teatro. Los actores nos subimos al escenario, nos hemos leído nuestro guion y sabemos lo que tenemos que hacer. Y Jesús parece que sabe lo que tiene que hacer, no porque alguien se lo haya dictado, sino por su sabiduría. Hay un juego teatral con una historia universal que no buscamos romper ni tergiversar.

Semana Santa

P.- ¿Cuál es el truco para conectar público y Evangelio?

R.- El obispo me dijo: “Ojalá tuviéramos en la Iglesia la capacidad que tenéis vosotros desde el escenario de transmitir el Evangelio”. Quizás en la puesta en escena de la liturgia católica se ha perdido un poquito el contacto con la realidad y se ha quedado como algo muy anticuado, muy echado hacia atrás. Mucha gente se pregunta por qué las iglesias están vacías durante el año y se llenan en la Semana Santa. Porque hay una puesta en escena muy espectacular, que despierta los sentidos, que seduce y conmueve, que entra por los ojos, y la gente joven quiere participar de ella. Solo en Málaga hay 98.000 cofrades. Las hermandades son un fenómeno a tener muy en cuenta, porque quienes participan de ellas se sienten vinculados a algo que tiene que ver también con identidad, cultura popular, el arte en la calle, la música, la saeta… Hay una mezcla tal que hacen que tenga sentido para quien se suma y, a través de todo ello, le llega el mensaje de Jesús, le atrae a la fe.

Etiquetas: Antonio Banderas
Noticias relacionadas