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León XIV celebra a la Virgen de Guadalupe: “María lleva alegría donde el vino se ha agotado”

El Papa ha presidido una misa en la Basílica de San Pedro en la memoria litúrgica de la patrona de América Latina

León XIV misa de Guadalupe

Este 12 de diciembre, León XIV ha presidido en el Vaticano –tal como hacía Francisco– una eucaristía en la memoria litúrgica de la Virgen de Guadalupe. Durante su homilía, el Papa se ha centrado en el papel de María como portadora de esperanza en contextos marcados por el dolor, la división y el desencanto.



Comentando el pasaje del libro del Sirácide proclamado durante la liturgia, el Papa ha recordado que la tradición cristiana reconoce en María la figura en la que habita “toda la gracia del camino y de la verdad”. La descripción poética de la Sabiduría encuentra eco, dijo, en aquella que fue elegida para ser la madre de Cristo, “sabiduría de Dios”, y a quien la tradición llama también “madre del amor”.

María, figura del anuncio y de la caridad

En su comentario al Evangelio, León XIV subrayó cómo María acoge la Palabra y la convierte en impulso misionero. “Comprende que el gozo de Dios se plenifica en la caridad” y por eso acude presurosa a casa de Isabel. Su saludo, ha señalado el Papa, bastó para que el hijo de su prima saltara de alegría en el seno materno. Ese encuentro se convierte en el Magníficat, donde María reconoce la fidelidad de Dios con su pueblo.

Conectando este pasaje del Evangelio con las apariciones marianas de Guadalupe, el Papa ha señalado que “durante toda su existencia, María lleva ese gozo allí donde la alegría humana no basta, allí donde el vino se ha agotado. Del mismo modo, “ella despierta en los habitantes de América la alegría de saberse amados por Dios”, ha recordado que, en el Tepeyac, la Virgen pidió “una casita sagrada” desde donde “ensalzar a Dios”, y dejó una promesa dirigida al corazón de cada fiel: “¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?”.

Aún hoy, ha asegurado León XIV, en “medio de conflictos que no cesan, injusticias y dolores que buscan alivio”, la presencia de la Virgen de Guadalupe, “sostiene cuando la vida se vuelve insoportable”.

León XIV misa de Guadalupe

León XIV en la misa de la festividad de Guadalupe

Un mensaje para los pueblos, los jóvenes y la Iglesia

Para finalizar la homilía, el Papa ha dirigido varias invocaciones a la Virgen. A los pueblos que se reconocen hijos de María les pidió que no se dividan en bandos irreconciliables, ni permitan que “el odio marque su historia”. A los gobernantes, que ejerzan la autoridad como servicio. A los jóvenes, que se mantengan firmes en la fe y se alejen de los caminos sin sentido.

También pidió por quienes se han alejado de la Iglesia: “Derriba los muros que nos separan y tráelos de vuelta con la fuerza de tu amor”. Y añadió: “Madre, que dentro de la Iglesia tus hijos no podamos estar divididos”.

El Papa pidió a la Virgen que fortalezca a las familias y acompañe a los educadores, al clero y a la vida consagrada, y concluyó con una súplica personal: que interceda por el Sucesor de Pedro para ejercer su misión “para el bien de todos” y avanzar junto al pueblo de Dios hacia la “morada eterna” preparada por Cristo.

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