Hermana Rosita Milesi: Premio Nansen para los Refugiados 2024 por su trabajo en Brasil

Tras dedicar su vida a la causa de los refugiados, la religiosa scalabriniana sigue dando forma y personificando el enfoque acogedor hacia las personas que se han visto forzadas a huir

Hermana Rosita Milesi: Premio Nansen para los Refugiados 2024 por su trabajo en Brasil

La hermana Rosita Milesi, directora del Instituto de Migración y Derechos Humanos (IMDH) en Boa Vista, Brasil, ha sido elegida como Laureada Global del Premio Nansen para los Refugiados de ACNUR 2024, en reconocimiento a su incansable labor en defensa de los derechos de personas refugiadas y migrantes.



Y es que la trayectoria de esta religiosa, marcada por una determinación inspirada en valores familiares y su compromiso con los más vulnerables, ha sido fundamental en la creación y mejora de políticas de acogida y protección para miles de personas en Brasil.

Desde pequeña, la hermana Rosita demostró un carácter decidido. “Si me propongo algo, le daré la vuelta al mundo para conseguirlo”, afirma desde Boa Vista, donde junto a su equipo del IMDH brinda asistencia integral a refugiados y migrantes, especialmente de la vecina Venezuela.

Su vocación solidaria se forjó en su infancia, en un hogar que compartía trabajo, comida y techo con quienes lo necesitaban. Desde los 9 años, la hermana Rosita ha sido parte de la Congregación de los Misioneros Scalabrinianos, cuyo carisma inicial era atender a migrantes italianos en América.

Rosita Milesi Refugiadas

Rosita Milesi con dos refugiadas / ACNUR: Marina Calderon

Formación y compromiso social

En 1964, a los 19 años, la hermana Rosita formalizó su vocación como religiosa y pasó dos décadas trabajando en escuelas y hospitales para personas necesitadas. Al mismo tiempo, logró superar las barreras de su congregación para estudiar Derecho, con el objetivo de convertirse en “abogada de los pobres”.

Fue en los años 80 cuando su misión tomó un giro fundamental, con la creación del primer Centro de Estudios sobre Migración en Brasilia, cuyo propósito era proporcionar recursos a quienes se encontraban en situación de desplazamiento forzado.

Su conocimiento jurídico y su capacidad de persuasión la posicionaron como una voz clave para los derechos de los refugiados en Brasil. En 1996, colaboró en la redacción del proyecto de Ley de Refugiados, abogando por una definición de “refugiado” más inclusiva, en línea con la Declaración de Cartagena.

Esta ampliación, aprobada en 1997, fue fundamental para proteger a miles de personas que llegaban al país en busca de seguridad. Su liderazgo fue igualmente determinante durante la redacción de la Ley de Migración de Brasil de 2017.

Trabajo humanitario

En su papel actual, la hermana Rosita sigue asesorando al Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil. Luana Guimarães Medeiros, Directora del Departamento de Migración, describe a la hermana Rosita como una “colaboradora fundamental, que siempre ofrece consejos prácticos, humanos y comprometidos”. Esta labor abarca también la coordinación de una red de 70 organizaciones nacionales que trabajan para mejorar las condiciones de vida de migrantes, refugiados y comunidades locales en todo el país.

Además de su rol de liderazgo en IMDH, forma parte del Comité Nacional para los Refugiados (CONARE) y de la junta directiva de la Fundación Scalabriniana, donde sigue publicando investigaciones sobre desplazamiento forzado. Para Rosita, el esfuerzo y la constancia son parte natural de su vida: “Siempre he sido capaz de hacer tres, cuatro o cinco cosas a la vez”, comenta con humildad.

La realidad de los refugiados en Brasil

El Instituto de Migración y Derechos Humanos de la hermana Rosita ha jugado un papel crucial en la vida de cientos de miles de personas refugiadas. Brasil alberga actualmente a más de 790.000 personas que necesitan protección internacional, procedentes de países como Venezuela, Haití, Afganistán y Siria. El trabajo de la hermana Rosita y su equipo en Boa Vista y Brasilia sigue siendo vital para brindar refugio y apoyo en medio de las difíciles realidades del desplazamiento.

Milesi ha dedicado su vida a construir un Brasil más inclusivo y protector, abogando por aquellos que buscan un nuevo comienzo lejos de sus hogares. El premio Nansen subraya la importancia de su lucha y el impacto de su entrega en la vida de tantas personas.

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