Los obispos inician el Encuentro Eclesial de México con la ‘bendición’ del secretario de Estado Vaticano

El cardenal Pietro Parolin presidió la eucaristía de apertura en la Basílica de Guadalupe, donde resaltó la necesidad de reforzar la unidad para lograr mirar y tomar opciones útiles y eficaces, a fin de alcanzar el bien común

Pietro Parolin en Basílica de Guadalupe

La tarde de este lunes 25 de abril, los obispos de México, agrupados en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), iniciaron los trabajos de su CXII Asamblea Plenaria, que coincide con el Encuentro Eclesial de México, un espacio de cercanía, diálogo y trabajo pastoral donde laicos, hombres, mujeres, miembros de la vida consagrada, obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas compartirán sus preocupaciones y esperanzas respecto de la situación que vive el país.



En la apertura de ambos encuentros, los obispos estuvieron acompañados del secretario de Estado Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, quien se encuentra desde el pasado fin de semana en México para participar en varios eventos.

Al presidir la misa de apertura en la Basílica de Guadalupe, el cardenal Parolin invocó “el maternal auxilio de nuestra madre María de Guadalupe”, en favor de los trabajos de la CXII Asamblea Plenaria de la CEM y del Encuentro Eclesial.

Concelebraron con el cardenal Parolin, el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, y el cardenal Carlos Aguiar, arzobispo Primado de México, quien agradeció la presencia de todos los obispos de la CEM, así como la del Secretario de Estado de Su Santidad el papa Francisco

Tiempos desafiantes para la Iglesia en México

Ante la presencia de sacerdotes, religiosas y fieles representantes de las 19 arquidiócesis, las 73 diócesis y las 4 prelaturas en que está dividido el país, el cardenal Parolin afirmó que son tiempos desafiantes los que se afrontan, “provocados por varias ideologías e intereses de diversa índole que parecen querer suplantar los valores evangélicos”.

Asimismo, -dijo- “incontables mujeres y hombres siguen sufriendo a causa de la discriminación, la corrupción y la falta de justicia; rostros, todos ellos, que particularmente estos días hemos podido ver reflejados en el rostro del crucificado. Esta situación de dolor y sufrimiento la podemos constatar cotidianamente en la vida de mucha gente de nuestras comunidades”.

Un llamado a mirar las miserias del mundo

Por lo anterior, el Secretario de Estado del Vaticano señaló que el Señor llama al pueblo de México a “asumir compromisos, reforzar la unidad en todos los ámbitos de nuestra vida para lograr mirar y tomar opciones útiles y eficaces, a fin de alcanzar el bien común”.

Manifestó que ante las realidades actuales que plantean desafíos nuevos, la Iglesia quiere “mantener abiertos sus ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad”.

“Como nos invita el papa Francisco, queremos sentirnos provocados a escuchar ese su grito de auxilio, queremos que ese grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para responder la hipocresía y el egoísmo”, añadió.

Para Pietro Parolin, se trata de una realidad que debe mover a los católicos a mirar y considerar con atención y determinación el presente y el futuro: “mirar y considerar para ofrecer a todos los frutos de nuestra fe y de nuestra esperanza, de nuestro compromiso y de nuestro cansancio, de nuestra coherencia y de nuestra fidelidad, en una palabra de nuestro ser verdaderamente misericordioso para el ser humano y para el mundo entero”.

Será el Señor quien nos consuele

De igual manera, pidió salir al encuentro de todos “al estilo de Dios, esto es como recuerda san Pedro, revestidos de humildad y gracia; humíllense pues bajo la poderosa mano de Dios, confiándole todas sus preocupaciones. Hoy, en que la fatiga y el dolor tocan con fuerza las puertas de la vida, es y será el Señor quien nos consuele, para salir, caminar y para ir siempre hacía adelante”.

Concluyó destacando la importancia de dirigir la mirada al rostro de Santa María de Guadalupe para pedirle su ayuda, “para seguir y anunciar a su hijo Jesucristo, rostro visible de la misericordia del Padre. Pidámosle a ella, Madre y Reina de México que cuide siempre de su amado pueblo y lo mantenga unido en la fidelidad, en la fraternidad y en el amor”.

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