El Papa pide “discernimiento” y “acompañamiento” a las nuevas formas de vida religiosa

El Pontífice recibe en audiencia a la Plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica

Religiosos y religiosas portando velas

El papa Francisco ha recibido esta mañana, del 11 de diciembre, a los participantes en la Plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica en el Palacio Apostólico. El pontífice agradeció el servicio de la institución haciendo que la vida consagrada “sea un evangelio para el mundo de hoy”.



A pesar de la “la disminución numérica en varias partes del mundo” o “la conciencia de un tiempo de fatiga, de experiencias innovadoras no siempre con resultados positivos” –preocupaciones presentes desde el Sínodo de la vida consagrada–; “prevalece la esperanza, fundada en la belleza del don que es la vida consagrada”, recalcó el Papa. Para Francisco, lo “decisivo”, es “centrarse en el don de Dios, en la gratuidad de su llamada, en el poder transformador de su Palabra y de su Espíritu”.

Discernir y acompañar

Francisco invitó a “mirar con confianza el futuro” a través del discernimiento y el acompañamiento. El pontífice reivindicó “el trabajo serio y paciente del discernimiento, que sólo puede realizarse en el horizonte de la fe y la oración”. También invitó al dicasterio a “acompañar especialmente a las comunidades de reciente fundación, que también están más expuestas al riesgo de autorreferencia” desde la clave de “la capacidad de una comunidad, de un instituto de integrarse en la vida del Santo Pueblo de Dios para el bien de todos”.

En este sentido, advirtió sobre “los fundadores que a veces tienden a ser autorreferenciales, a sentirse los únicos custodios o intérpretes del carisma, como si estuvieran por encima de la Iglesia”. Francisco pidió, además, vigilar la pastoral vocacional, la formación, el servicio de la autoridad, “la duración de los mandatos y la acumulación de poderes” para evitar “abusos de autoridad y poder”. Espera el Papa que estos criterios los ejerciten también los obispos diocesanos “con vistas a la aprobación de nuevos institutos, nuevas formas de vida consagrada o nuevas comunidades”.

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