El Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón celebra su 50 aniversario

Se trata de una institución que afronta el futuro acogiendo la llamada del papa Francisco a ser ese providencial laboratorio cultural al servicio de una Iglesia en salida

Imagen de archivo de sacerdotes y eucaristía/REGNUM CHRISTI

Aprovechando el tradicional acto de apertura del curso 2020-2021, con la presencia ayer de los obispos de las diócesis aragonesas, las autoridades académicas del Centro, la rectora de la Universidad Pontificia de Salamanca, el decano de la Facultad de Teología de la misma y un nutrido grupo de autoridades eclesiásticas y civiles, profesores y alumnos, se conmemoró el 50 aniversario de la creación del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA).



Fue en el año 1970 cuando los obispos aragoneses, en ese momento, presididos por el arzobispo de Zaragoza, Pedro Cantero Cuadrado, daban carta de naturaleza al CRETA, un Centro Superior de Formación Teológica, que, desde sus orígenes ha estado vinculado a la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Se trata de una institución universitaria nacida en Aragón y cuya oferta formativa se centra principalmente en los dos ciclos teológicos, Bachillerato y Licenciatura y en otros títulos o cursos de interés tanto para quienes tienen una vocación religiosa específica (sacerdotes o religiosos) como a cualquier persona interesada por saber o ampliar conocimientos en campos como la Biblia, el derecho canónico, la catequesis, la pastoral, la liturgia, la espiritualidad, la moral, la teología sistemática, o el ecumenismo, por citar algunos.

Una sociedad más justa

Desde su origen, el centro ha tenido una vocación de servicio interdiocesano, que ha venido dando apoyo a todas las diócesis de Aragón y que, en sus últimos años, está ampliando su oferta formativa con una Licenciatura en Teología Catequética y está ensanchando sus fronteras, acogiendo alumnos de diócesis hermanas en Latinoamérica, con las que se establecen convenios de colaboración y formación de sus líderes y responsables de distintas áreas.

Es, asimismo, una institución que afronta el futuro acogiendo la llamada del papa Francisco a ser ese providencial laboratorio cultural al servicio de una Iglesia en salida y de una sociedad más humana, justa y fraterna.

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