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El Papa recuerda en la audiencia general a los damnificados por el ciclón Idai en África

  • Expreso mi dolor y cercanía y confío las numerosas víctimas y sus familias a la misericordia de Dios” 
  • En su catequesis, asegura que el ‘Padrenuestro’ no pide al fiel que “baje servilmente la cabeza, como si fuera un esclavo”

El papa Francisco recordó este miércoles, 20 de marzo, a los fallecidos y damnificados en las graves inundaciones registradas en los últimos días en Mozambique, Zimbabwe y Malawi. Más de 200 personas, aunque la cifra final podría ser mucho más alta, perdieron la vida en estos tres países del sureste de África a consecuencia del ciclón Idai.

“A estas queridas poblaciones expreso mi dolor y cercanía. Confío las numerosas víctimas y sus familias a la misericordia de Dios e imploro consuelo y apoyo a los afectados por este desastre”, dijo el Pontífice al final de la audiencia general que presidió en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Plan de salvación

En su catequesis, que dedicó una vez más al ‘Padrenuestro’, Jorge Mario Bergoglio se detuvo en esta ocasión en la tercera invocación: “Hágase tu voluntad”. Explicó que la voluntad de Dios no es otra que “buscar y salvar” a quien está perdido, por lo que los católicos con su oración piden que pueda cumplirse este “plan universal de salvación”.

Dios, aseguró, no es “ambiguo”, no se esconde “detrás de enigmas” ni ha planificado “el porvenir del mundo de modo indescifrable”. Al contrario, Él es “claro”. Si los fieles no comprenden esta idea “corren el riesgo de no entender el sentido de la tercera invocación del ‘Padrenuestro’”. Al rezar para que se ‘haga tu voluntad’ al católico no se le invita a que “baje servilmente la cabeza, como si fuera un esclavo”, subrayó Francisco, destacando a continuación que Dios “nos quiere libres” pues es “su amor el que nos libera”.

Mención a Manos Unidas

“Él, como nuestro Padre, desea para nosotros el bien y la vida. Las insidias del mundo, que llenan de obstáculos este proyecto, son vencidas por la fuerza de una oración que pide, como el profeta, cambiar las espadas en arados y las lanzas en podaderas”, insistió Bergoglio en su catequesis.

Durante los saludos a los peregrinos en distintas lenguas al final de su alocución, Francisco se refirió de modo particular a los representantes de la Fundación Manos Unidas de España que se encontraban en la Plaza de San Pedro con motivo de su 60 aniversario. Destacó cómo esta institución “desde el compromiso cristiano en su campaña contra el hambre, busca cumplir la voluntad de Dios para que a nadie falte el pan cotidiano ni lo necesario en sus vidas”.

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