.


Ariel Álvarez: “La virginidad de María es un asunto de fidelidad”

  • El teólogo argentino habla con Vida Nueva con motivo de la celebración en Madrid del Ciclo Formativo ‘Nacimiento e infancia del Jesús Histórico’
  • “Ejercer o no la sexualidad no tiene nada que ver con la virtud; la virtud es amar al prójimo y ya está”

Ariel Alvarez

Ariel Álvarez Valdés es doctor en Teología Bíblica por la Universidad de Salamanca. Esta semana, este teólogo argentino se encuentra en Madrid impartiendo el Ciclo Formativo ‘Nacimiento e infancia del Jesús histórico’, en el centro de Humanización de la Salud de los Religiosos Camilos (Madrid). Qué se puede saber de la figura histórica de Jesús de Nazaret, cómo fue su vida y cómo fue la anunciación a María son solo algunas de las cuestiones que se desarrollan en este curso, que pretende ser una forma de aproximarse a la vida de Jesús más allá del testimonio de los evangelios.

PREGUNTA.- Una de sus ponencias se titula ‘¿Es posible demostrar la existencia de Jesús?’. Es un título muy sugerente…

RESPUESTA.- La mayoría de los cristianos tenemos en la cabeza al Jesús de la fe, así que el curso consiste en dejar de lado la fe y centrarnos en lo que podemos saber históricamente de él. Esto no significa que la fe no sirva, pero antes de la fe debemos tener en cuenta la figura histórica, porque damos por descontado que tenemos muchas pruebas de que Jesús ha existido, pero la verdad es que no es así. No hay ningún documento que hable de Jesús de Nazaret entre los años 30 y 80 de nuestra era, sino hasta más tarde. Jesús es el fundador de la religión más poderosa de la historia de Occidente y aun así los documentos de su tiempo lo ignoran totalmente. No hay actas de juicio, no hay crónicas… Y los libros del nuevo testamento no sirven como documentos históricos porque son contradictorios entre sí. Por ejemplo, si quieres saber cuál fue el primer milagro o el primer sermón de Jesús, estos cambian dependiendo del evangelista. Sin embargo, esto no quiere decir que no existiera, sino que no podemos demostrar cuáles fueron exactamente los hechos de su vida.

P.- Usted mantiene que el ángel que habló con María en la anunciación es un género literario, ¿cómo se produjo la anunciación entonces?

R.- Los exegetas sostienen que la anunciación es una creación ficticia de Lucas, y lo cierto es que las anunciaciones como tal, es decir, los textos donde se anuncia el nacimiento de una persona importante, es un género muy común en aquel tiempo. Todas tienen la misma estructura, el mismo formato, la misma despedida, y esto no es casualidad, no puede ser que siempre pasen las mismas cosas. En este caso, un autor bíblico quería contar un mensaje que recibía una persona por parte de Dios, así que no podemos sostener que un señor entró volando por la ventana y le dijo a María que tendría al hijo de Dios. Lo que importa es el mensaje, que el hijo que concibe será grande. Lucas no cuenta la anunciación para que María sepa quién es el niño, sino porque a sus coetáneos les costó muchísimo enterarse de quién era Jesús, así que Lucas en la primera página de su evangelio nos lo adelanta.

P.- Esa anunciación y el carácter virginal de María han tenido una tremenda influencia en lo que la cultura occidental ha considerado como “virtud”…

R.- Esto se ha interpretado a un punto en el que para nosotros la virginidad es un tema que tiene que ver con la sexualidad de María, pero para la Biblia no es un asunto ginecológico, sino que habla de la fidelidad de María al plan de Dios. De hecho, en la literatura antigua hay muchos personajes que son concebidos virginalmente, como Alejandro Magno, Buda, Krishna o Platón, y si estos casos los tomamos como mitología, cuyo objetivo era engrandecer al personaje que va a nacer, debemos ser consecuentes en el caso de Jesús también, porque hemos creado una serie de mitos en torno a la virginidad como un estado ideal de vida. Pero, en realidad, ejercer o no la sexualidad no tiene nada que ver con la virtud. La virtud es amar al prójimo y ya está. Uno puede ser virgen y sin embargo ser también totalmente egoísta, o practicar su sexualidad y entregar su vida a los demás. Una cosa no quita la otra.

P.- Uno de los temas a tratar en el curso es la vida oculta de Jesús. ¿Qué nos queda por conocer de él?

R.- Hoy en día, una de las grandes adquisiciones de los estudios bíblicos ha sido la de acentuar la judeidad de Jesús. Basándonos en esto, haciendo un estudio sociológico e histórico de cómo era un niño del siglo I podemos hacernos una idea de cómo fue su vida. Erróneamente hemos otorgado a Jesús la idea de que creó el cristianismo, pero realmente era judío, vivió como judío, pero hizo una interpretación con especial énfasis en el amor al prójimo.

P.- Muchos aseguran que para un judío de la época sería “raro” no estar casado a la edad de Jesús. Sin embargo, su celibato ha tenido sus implicaciones hasta el día de hoy. ¿Estuvo casado?

R.- Partimos del hecho de que todo judío se casaba porque no hacerlo era una ofensa al plan de Dios. Pero lo curioso es que hay muchos personajes en su entorno y en la misma época que no estaban casados y que por ello no ofendían la moral judía, como es el caso de Juan el Bautista, así como distintos grupos que observaban el celibato. Por este motivo, no se puede afirmar categóricamente que estuvo casado, pero sí que durante su vida pública estaba solo. Pudo haberlo estado antes y enviudar, por ejemplo, o pudo no haberse casado nunca, pero lo que está claro es que la sociedad judía le habría reprochado que dejase a su mujer y a sus hijos por ir a predicar, nunca le habría seguido nadie si hubiera hecho eso. Otro detalle que nos hace apreciar que, probablemente, nunca estuvo casado es que, mientras que la Biblia habla de familiares de Jesús, como una tía, sus primos e incluso hermanos, nunca se menciona ni a su mujer ni a sus hijos.

Noticias relacionadas
Compartir